Esto no va de Zapatero. Va de lo rápido que sacamos la gordofobia a pasear cuando hay mujeres de por medio
No voy a hablar de política. Me da igual si Zapatero te cae bien, mal, regular o si quieres que dé todas las explicaciones del mundo. Si hay una investigación, que se investigue. Si alguien ha hecho algo ilegal que pague. Hasta ahí cero debate.
Pero estos días con toda la información que ha salido sobre la imputación y con el nombre de sus hijas apareciendo en redes me ha pasado algo que ya no sé si me sorprende o si directamente me agota. Lees comentarios sobre él y son del estilo: chorizo, ladrón, mafioso, corrupto. Comentarios siempre relacionados con lo que supuestamente se está investigando.
Ahora bien. En cuanto aparecen sus hijas, el tema cambia mágicamente.
De pronto ya no se habla de sociedades, de dinero, de cargos, de responsabilidades ni de absolutamente nada que tenga que ver con el caso. De pronto todo son comentarios sobre sus cuerpos. Sobre su peso. Sobre su cara. Sobre si están gordas, si están enormes, si dan vergüenza, si cómo pueden salir así.
¿En qué momento hemos decidido que el físico de dos mujeres es una vía legítima para atacar a su padre? ¿Qué tiene que ver su peso con una investigación judicial? ¿Qué información aporta? ¿Qué debate abre? Ninguno. Solo sirve para lo de siempre: para recordarnos que una mujer puede estar relacionada con una noticia por cualquier motivo pero al final siempre habrá alguien dispuesto a reducirla a su cuerpo.
Y lo peor es que muchos de esos comentarios venían de gente que seguramente luego comparte posts sobre salud mental, sobre bullying, sobre respeto, sobre “las redes están llenas de odio”. Claro. Pero si la mujer no te cae bien, si su padre es de un partido que odias o si hay una noticia que te da permiso moral para soltar bilis, entonces barra libre.
Porque esa es la parte que más me revienta: la gente no está opinando sobre política. Está aprovechando la política como excusa para decir barbaridades gordófobas sin sentirse mala persona.
Y ojo que esto no va de defenderlas a ellas como personas concretas. No las conozco. No sé nada de su vida. Si han hecho algo que deba investigarse que se investigue también. Pero que se las critique por lo que hayan hecho, no por lo que pesan.
Porque al final el mensaje que lanzamos es clarísimo: a los hombres se les ataca por lo que supuestamente hacen. A las mujeres además, por cómo se ven.
Y sinceramente, qué cansancio. Qué cansancio seguir teniendo que explicar que el cuerpo de una mujer no es un argumento político. Ni judicial. Ni periodístico. Ni nada.
Es solo su cuerpo. Y debería poder existir sin convertirse en el saco de boxeo de Internet ni de nadie.
