Llevo unos meses quedando con un chico por el que tengo que admitir que estos últimos días me he dado cuenta de que me he pillado por él. Me he sentido un poco insegura, porque llevo mucho tiempo soltera después de una relación de maltrato a principios de mis 20 años y volver a iniciar algo con alguien es salir totalmente de mi zona de confort. Por suerte, cuando me he sentido así se lo he podido decir, porque él siempre está pendiente de que me encuentre bien. Vamos lento, nos vemos poco por su trabajo pero en general bien, me trata muy bien. Yo tampoco tengo prisa por echarme novio, prefiero disfrutar de su compañía y de lo que nos podamos aportar y si al final esto no nos conduce a una relación estable, en algún momento lo romperemos.
Últimamente yo me sentía más tranquila, más segura, hablábamos más, nos buscábamos más, nos reíamos más, bajé la guardia y empecé también a ser más yo. Hasta esta semana.
Por ciertas cosas que han pasado desde que volvió de un viaje, yo que me moría por verlo, lo notaba rarísimo. Pasaba algo seguro, lo notaba muy ausente. Solo nos pudimos ver una noche a solas, que fue regular, yo hasta me volví fría y distante por cómo lo notaba. Parecía que tenía la mente en otro sitio, que no estaba bien conmigo y no pudo dormir, se movía todo el rato. El resto de días no me buscó hueco para quedar conmigo, que es lo que dijo que iba a hacer. Sí que me dijo de vernos, y además todos los días, pero porque quedaba con sus amigos por la noche y me decía que me uniera ya tarde, cuando estaba casi para irme a dormir. Es difícil de explicar porque puede no parecer para tanto pero de verdad que estaba rarísimo y esa noche que pasamos juntos se me hizo algo desagradable.
Así que le escribí y le dije que no me estaba encontrando bien con esto, si venía de estar algo insegura por ciertas cosas, últimamente me estaba encontrando ya regular, que se sumaba a que al vernos tan poco la sensación se empeoraba y que si la solución era tomar distancia, lo iba a entender.
Me dijo de quedar para hablarlo y fue muy lindo, quiso que le contara todo y resolverlo. Empecé por lo que más me preocupaba, que lo notaba muy raro y me estaba preocupando por si había hecho yo algo o pasaba algo conmigo. Me dijo que no, y aunque me insistió en que siguiera hablando de lo que me preocupaba, seguía notando que algo pasaba y le pedí que hablase él.
Y aquí viene la cuestión: el día que volvió, que fue cuando pasamos la noche juntos, se había enterado de que su abuela está en paliativos en el hospital. Es inminente que vaya a fallecer. Todo esto aumenta su presión familiar, teniendo en cuenta que tiene una situación complicada con ellos y está hecho polvo. Me sentí fatal como para seguir hablando de nosotros y decidí dejar esa conversación.
También me contó algo que sí me había contando antes, que está en un momento que necesita hacer muchos cambios en su vida. Que ahora mismo no está cómodo con ella, en esta ciudad tiene amigos pero no sus amigos de verdad y luego está su trabajo, que está reventado por él y necesita tomar decisiones que no sabe tomar.
A la nada le escribieron unos amigos por si estaba libre y decidimos tomarnos algo con ellos, lo propuse yo por si le venía bien estar con su gente. Un amigo del grupo (yo lo había visto solo 1 vez antes y me había caído bien) me pareció un gilipollas, me dieron ganas de irme porque hasta me hizo comentarios que me sentaron mal pero decidí quedarme porque yo notaba a este chico mal. Parecía contento y se comportaba alegre como siempre con los amigos pero es que se le notaba, era imposible no darse cuenta. Lo peor es que sabían lo que pasaba y no dijo nada, solo un chiste que no tuvo ni gracia. Ese hombre se fue pero seguimos en el bar, porque mi chico se había encontrado con una pareja de amigos, siendo uno de ellos muy amigo desde hace mucho tiempo, y pasamos una hora más. Entre risas y vuelvo a repetir, él intentando estar tan risueño como siempre, y aún así se le seguía notando. Le da un tic que le suele pasar cuando está nervioso, estaba pálido, se le veía más nervioso de la cuenta, se le pusieron los ojos llorosos. De hecho, yo me quedé más callada porque a los otros no los conocía mucho y estaba un poco fuera de la conversación y me empecé a «enfadar» un poquito porque no entendía cómo no se daban cuenta.
Con nada que se fueron, lo abracé y le pregunté y me dijo que llevaba un buen rato de la noche rayándose, volvió a comentarme el tema y estábamos abrazados mientras se contenía las lágrimas. Me preguntó si podía pasar la noche conmigo y luego decidió irse porque sentía que debería estar en casa por su familia. Ahí nos despedimos y le dejé claro que podía llamarme si necesitaba algo.
Y aquí viene por qué realmente os escribo: lo he empezado a querer y no quiero dejarlo solo con esto, no quiero no ser un apoyo, me parece horrible la idea de alejarme sabiendo que está mal.
Pero por otro lado tengo que asumir que no me voy a sentir mejor con la relación ni va a darme lo que espero. Y no es solo por lo de su abuela, si no por todo lo demás que os he comentado.
Yo también tengo una relación dura con mi familia, mi trabajo, mi futuro, mis amigas están todas tan lejos que necesito coger avión para verlas, me pasan muchas cosas similares, pero no estoy permitiendo que afecte tanto a mi vida ahora mismo (me costó mucho trabajo y terapia en el pasado). Siento que él ahora mismo esa situación se lo está comiendo y que aunque me dé todo lo que él puede ofrecerme ahora mismo, no es suficiente. Me voy a sentir igual de mal, de querer más, de verlo algo más, de hacer más cosas con él, etc.
Entonces me siento fatal, de verdad que lo quiero, no quiero cerrar la puerta y menos ahora que pasa lo de su abuela, pero es que quedarme no me va a dar el amor que busco ahora.
¿Qué haríais en mi lugar? ¿Cómo lo enfoco, intento ser más una amiga ahora mismo, espero…? Necesito vuestras opiniones.
