Soy madre divorciada con la custodia de los niños y llevaba un par de años soñando con cogerme una excedencia en verano para disfrutar con mis niños, ahora ellos tienen ocho y cinco años y este año por fin me lo podía permitir a nivel económico, ya que tenía que renunciar al sueldo de dos meses y medio.
Hice la propuesta de mi empresa y me lo aceptaron, por lo que empecé emocionada esta nueva aventura, sin embargo, ha sido un verano maravilloso para ellos, pero no ha sido bueno para mí. Primero porque echo de menos tener conversaciones con adultos, cosa que tenían en el trabajo y que ahora no tengo. Segundo porque 24 horas siete días a la semana durante casi tres meses es algo muy intenso, no tienen rutinas como cuando van al cole, es difícil entretenerles y además está haciendo mucho calor y eso les vuelve irascibles, de hecho a mí también.
Es una pena, porque me siento mala por pensar que estoy deseando que acabe el verano y que el año que viene no volveré a hacer esta locura. Cuando les veo sonreír y abrazarme porque estamos juntos me siento de verdad mala madre.
