Cariño, te está mintiendo. El registro no funciona así, el funcionario no se equivoca. ¿Acaso conoces algún caso similar? No, ¿verdad? Hay que escribir el nombre y cada apellido en casillas separadas, como en cualquier formulario, así que es imposible que el funcionario confunda un nombre y un apellido. Y antes de registrar nada te lo enseñan para que lo veas y des tu conformidad.
Tu marido te está mintiendo a la cara, mientras ve cómo lo pasas mal. Eso es lo grave. Qué ha traicionado tu confianza, que te sigue mintiendo a la cara cada día. ¿Tú puedes vivir con eso y hacer como si nada? Yo no podría. Cuéntaselo a alguien de confianza, pide ayuda, ve al registro y quítale ese nombre, porque ahora el «Jacinto» ya no es el recuerdo de tu suegro, ahora por culpa de tu egoísta marido se ha convertido en el recuerdo de que es capaz de mentirte así y de aprovecharse de un momento de debilidad como es el postparto. Menudo cerdo, por no decir nada peor.
Ah, y a la que dice que no pasa nada por llamarse Elena y que en el registro ponga María Elena… Ay, entiendo que lo dices con buena voluntad pero son cosas diferentes. Aquí todos los profesores cuando pasen lista lo van a llamar Jacinto, porque es el primer nombre que aparece y él tendrá que aclarar que se llama Martín. En algún momento los otros niños lo llamarán Jacinto para chincharle. Y eso contando con que tu marido y su familia no se dediquen a llamarle Jacinto a tus espaldas… En fin, que para mí lo más grave es la ruptura de tu confianza, el aprovecharse de un momento de debilidad y la mentira, la mentira prolongada en el tiempo… Como te han dicho más arriba, yo también pienso que esta batalla hay que lucharla. Dile claramente que sabes que miente y que no ha sido un error del registro y que quieres ir ya mismo a cambiarlo, a ver qué cara se le queda. Seguro que te pondrá mil excusas. Y apóyate en tus seres queridos. Alguien que te quiere bien no te hace esto tan ruin que te está haciendo tu marido. Suerte y un abrazo.