Muy buenas a todas. Os traigo un pequeño dramita sexual que no sé muy bien cómo afrontar, pero sé que en el fondo lo que me pasa es inseguridad personal.
Cuando conocí a mi pareja, la cama fue de lo primero que nos enganchó porque los dos somos muy activos sexualmente y nos encanta hacer de todo y experimentar, y poco a poco ir descubriendo cosas nuevas.
Pero mi novio tiene una filia, y es que le encanta el sexo anal, y me habla siempre de que con todas sus novias lo ha practicado mucho y que es algo que le encanta, y vamos, que me da a entender que sin eso no puede vivir.
A mí es una práctica que me gusta; la puedo hacer de vez en cuando, pero no es algo que me apetezca hacer todos los días ni todas las semanas. Muchas veces, hasta el momento —también por estar en el principio—, creo que tengo más ganas y lo estoy haciendo un poco más, pero no deja de molestarme y sé que con el tiempo voy a acabar perdiéndole el gusto y las ganas.
Siento bastante miedo a este respecto, porque temo que se canse de mí cuando yo ya no esté tan abierta para ese tema. Lo cierto es que, como os he dicho, me gusta, pero no soy una forofa del sexo anal. Lo puedo practicar de vez en cuando, pero haciéndolo mucho me molesta y no disfruto plenamente de la relación; lo hago más bien por contentarle a él.
Sé que me vais a decir que es un miedo absurdo y que una persona me tiene que querer tal y como soy, pero no sé por qué me siento entonces tan insegura y con el miedo de que, si le digo que quiero practicar menos sexo anal, me va a mandar por ahí.
Necesitaría tener una conversación y afrontarlo con él de una manera madura y que me comprendiese. No digo que él no lo vaya a aceptar o que me vaya a dejar de querer, pero lo cierto es que estoy bastante acojonada porque mi relación, tal y como va, vaya a perder por ese detalle.
Por favor, a ver si me podéis dar algún consejo, sobre todo para no tener miedo.
Muchísimas gracias.
