Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevo 28 semanas de embarazo y una de las cosas que más ilusión me hacía desde el principio era hacerme una sesión de fotos premamá. No hablo de nada súper cursi ni con tutús de tul. Solo algo bonito, sencillo, con luz natural, con mi barriga y mi pareja. Algo que me recuerde esta etapa que sinceramente me está costando más de lo que pensaba pero que también me está cambiando por dentro.
Pues el problema es que a él no le hace ni la más mínima gracia. Me dice que eso es una horterada, y que si me hace ilusión, que me las haga sola.
Y claro ahora me siento fatal. Porque si algo tengo claro es que quiero guardar este momento. Pero también me siento ridícula pensando en hacerme las fotos sin él. ¿Cómo no va a estar el padre en las fotos de cuando su hija estaba en mi tripa? ¿Por qué me hace sentir que estoy pidiendo demasiado?
Sé que para algunas personas esto puede parecer una tontería. Me siento fea, hinchada, hormonal… y esta sesión me ilusionaba justo porque quería recordarme que también fui bella así, cansada y todo.
