Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Tengo 22 años, soy peruana y llevo ya varios años viviendo en España. Estoy en una relación con un chico español desde hace casi dos años. Siempre ha sido detallista, atento… pero hace unos meses empezó a cambiar. Nada exagerado pero yo lo noté. Ya no tenía tantas ganas de verme, ya no me buscaba tanto para hablar o hacer planes, y cuando estábamos juntos era como si estuviera en otra parte.
Una parte de mí pensaba que estaba siendo paranoica y que eran cosas mías. Pero otra parte no podía quedarse tranquila. Así que hice lo que no se debe hacer: le revisé el móvil.
Y no encontré una infidelidad. No había mensajes con otras chicas ni fotos raras. Pero encontré algo que para mí dolió más: una conversación con su mejor amigo donde decía que ya no sentía lo mismo por mí. Que le daba pereza quedar conmigo, que no sabía cómo decírmelo porque no quería hacerme daño, y que se sentía atrapado.
Desde que lo leí estoy como en piloto automático. No le he dicho nada porque sé que está mal haber revisado su móvil, pero no puedo seguir como si nada. Me toca, me besa, me habla… y yo solo puedo pensar en esas palabras. Que está conmigo por inercia, por pena, por costumbre.
Y yo no quiero estar con alguien que no me elige. Pero tampoco quiero salir corriendo sin que él me diga la verdad. Parte de mí quiere que sea él quien lo diga en voz alta. Que me diga “ya no quiero seguir contigo”. Pero no lo hace. Y yo tampoco puedo mirar para otro lado.
No sé qué hacer. ¿Le digo que lo vi todo? ¿Espero a que él me lo diga? ¿O soy yo la que tiene que dar el paso y dejar esto aunque duela?
