Recientemente, acabé como el rosario de la aurora con mi follamigo. Así por resumir un poco, me piropeó exaltando que solo valgo para hincar la rodilla. Y no, no somos adolescentes…
Vivimos en el mismo barrio y por ende, nos cruzamos varias veces al día. ¿Creéis que debería mantener la compostura y hacer como si nada y decir un «adiós» sonríente con la cabeza bien alta, o hacer como si no le conociese de nada? ¿Cómo creéis que me humillaré menos?