Me mudé hace un año a otra provincia, y la verdad es que no saco tiempo para bajar a ver a mis amigos y mi familia tanto como yo quisiera. La última vez que estuve en mi ciudad fue hace seis meses y para una semana que iba me pasé todos los días de arriba abajo corriendo como una loca visitando amigos y familiares. Al final terminé agotada y tuve la sensación de que no pasaba tiempo de calidad con mis padres y mis sobrinos.
Me quedé con mal sabor de boca y decidí que vendría en verano una semana, pero esta vez en modo Light para disfrutar de mi familia.
No le he dicho a nadie que estaba aquí, porque al final solo he venido cinco días para no perderme el cumpleaños de mi padre. Sinceramente, en estos momentos necesito estar con ellos, con mis hermanos y con mis sobrinos torbellinos que me cargan de energía.
A mi hermana se le escapó que estaba en la ciudad cuando se encontró con mi amiga y en el grupo me echaron un rapapolvo todas por no haberle avisado y haber quedado con ellas.
Me siento mal, pero necesitaba esto y mi familia también. Se lo he intentado explicar y me dicen que lo habrían entendido, pero nos conocemos, me habrían arrastrado hasta las mil de fiestas y verbenas, y al final no habría podido ver casi a mi familia.
