Hola a todas, vengo aquí para contar el desenlace de cómo conseguí solucionar el problema que tenía con mi marido acerca del bautizo de nuestro hijo.
Como os conté en el post anterior, estoy embarazada y mi marido y yo acudimos a un bautizo en el que yo disfruté mucho, pero se ve que para él no fue igual y tuvo la cosa de decirme que él pasaba de bautizar al niño y de hacer toda la parafernalia necesaria para ello porque, después de toda la semana, no tenía ganas de llevar al niño a la catequesis ni de hacer según qué esfuerzos por tal de que se bautizara e hiciera la comunión en el futuro.
Fueron unas palabras que a mí me dolieron mucho porque, desde el inicio de nuestra relación, él sabe que yo soy católica y que bautizar a mis hijos para mí es indispensable, y el hecho de no querer llevarlo a cabo, no por falta de fe sino por vagancia, me dio bastante que pensar y más en un momento tan delicado como el que estoy viviendo de mi embarazo.
Pues, para ahorrar en salud mental y en quebraderos de cabeza, leyendo vuestros comentarios y a pesar de no ser lo que quería en primera instancia, voy a delegar que el padrino de mi hijo sea otra persona.
Como, gracias a Dios, puede serlo cualquiera y no necesariamente el padre, he optado porque lo sea mi hermano y que él se encargue de su bautizo y también, cuando sea más mayor, de echarme una mano si lo necesito para el tema de las catequesis y tal. Ya me averiguaré yo por mi cuenta si necesito algo más de ayuda o lo haré sola.
Pero con mi marido ya me queda claro que no puedo contar para eso y que todo lo que quiera organizar lo voy a tener que organizar yo.
Espero que con el tiempo y si me ve muy saturada se ofrezca a ayudarme, aunque de momento no cuento con ello. La verdad es que sigo bastante disgustada con él porque pensaba que cambiaría de opinión, pero hasta el momento no y sigue con la mentalidad de que a él nadie le va a molestar en sus descansos y menos para algo como es la religión.
Es respetable, pero sabía que era algo que yo quería hacer sí o sí y la verdad es que podría habérmelo dicho hace años.
En fin, no es la solución a la que quería llegar, pero es la única que se me ocurre: que el padrino sea otra persona y afrontar yo lo que quiera llevar a cabo.
Eso sí, cuando él quiera hacer otra cosa que sea importante para él y me necesite, que no cuente conmigo.
Un saludo a todas.
