Hay proyectos que duran X años y llegan a su fin, yo no lo viví como un fracaso.
Mis hijos también eran pequeños y se lo contamos después que a padres, hermanos y amigos, y una vez ya habíamos acordado cómo llevarlo a cabo. Fue de mutuo acuerdo, aunque el paso lo di yo, y compartimos abogado, al que llevamos el acuerdo embastado.
Como la relación no era mala, seguimos compartiendo cama, no sexo, hasta que encontramos una solución económica que no enviará a ninguno de vuelta a casa de sus padres. Mi ex propuso comprarme mi mitad del piso, quedaba poca hipoteca y pudo ampliarla para pagarme) y a mí pareció perfecto para empezar de nuevo en un lugar sin recuerdos conjuntos (a él quedarse no le ayudó a romper). Busqué un piso de alquiler apropiado muy cerca, requisito para compartir custodia y no cambiar a los peques de escuela y entorno, lo amueble y pinté con muchos mimo para que fuera nuestro nuevo hogar, mientras esperaba a que terminaran el cole para no afectarles el final de curso.
Me mudé durante sus vacaciones, y empezamos los turnos de custodia semanales en septiembre, el verano sirvió para que se acostumbrarán a estar con papá y mamá por separado antes de volver al ritmo escolar y nuevo piso.
Habíamos acordado mantener los mismos horarios que ya nos iban bien desde que éramos padres (tardes libres alternas) para llevarlos/recogerlos del cole, de ese modo ambos los veíamos tanto la semana que estaban con nosotros, como la que no. A mis hijos les dijimos que papá y mamá no quieren vivir más juntos, discuten mucho y estarán mejor por separado, pero os quieren y lo único que cambiará será que tendréis dos casas.
Nunca llevaron una maleta, tenían ropa y juguetes en ambas casas, y el material escolar y deportivo compartido lo llevaba el padre a casa de la madre si hacía falta. Hacíamos los cambios en viernes tarde y así empezaban lúdicamente la semana con el padre que no estaban hacía días y no con la exigencias de madrugar y hacer deberes, como había visto hacer a un conocido. Las vacaciones cada año las escogía uno y se las comunicaba al otro en abril, en turnos de mínimo dos semanas en caso de desacuerdo y festivos repartidos de manera fija por convenio según nuestras costumbres familiares, algunos días se intercambian un año sí y uno no. Como nos recomendó la abogada: acordar todo lo que podáis, pero el convenio ha de servir por si no llegáis a un acuerdo, no tener que llevarlo a los tribunales.
No fue fácil, pero creo que lo hicimos bastante bien dadas las circunstancias y con felicitaciones de nuestro entorno por lo civilizados, sobretodo por lo que se ve y se oye de otros casos. Y en una época en la que no se compartían custodias.
Y no me he arrepentido un sólo día.
Ánimo, que se puede, y sobretodo tener presente que el interés y estabilidad emocional de los peques ha de ser siempre la prioridad.