¡Hola!
Os cuento mi caso, supongo que más por desahogo que otra cosa, pero perspectivas distintas me vendrán genial.
Mi pareja tiene poca familia cerca, por lo que mi propia familia se ha convertido un poco en la suya y siempre le han tratado como a un hijo. Su escasa familia tenía un amigo de toda la vida que, cuando los parientes de mi chico se marcharon antes de conocerme a mí (muertes, mudanzas lejos, enfermedades serias y mucho drama…), le ayudó bastante. De hecho, le acogió en su casa a cambio de que le arreglase cosas gratis (es un piso grande y viejo, y él un poco agarrado, con lo que los materiales que tiene no son buenos y fallaba todo, así que hicieron esa simbiosis que beneficiaba a ambos).
Estuvieron unos meses así muy bien, pero todo cambió cuando él empezó a salir conmigo. Yo era casi una cría, muy tímida y educada (ahora con los años he aprendido a poner límites y no me callo las injusticias ni me cuesta sacar mi lado borde) pero entonces era una dulzura, con lo cual no tengo ni idea de por qué, pero empecé a caerle fatal a ese señor. Sinceramente, creo que él estaba ilusionado con hacer de papá (nunca tuvo hijos) y ver que mi chico pasaba mucho tiempo conmigo, le sentó fatal. Es horrible lo que voy a decir, pero me hizo la de la suegra mala, vaya. De hecho, le gustaba decir que para él, mi chico era su hijo, y creo que sintió que se lo robé.
Empezó a tener muchos feos, como que cada vez que me veía saludaba a mi chico y a los pocos minutos me decía «hola, nena» y luego susurrarle a mi chico con cara de asco: «es que no sé cómo se llama» (nos veíamos con frecuencia y no tenía ningún problema de memoria, era desprecio puro). O un día que él no estaba y subí a ver una peli, él llegó y empezó a decir que olía fatal mirándome (soy una persona con buena higiene, me ducho a diario, dos veces en verano, mi ropa siempre está limpia y el desodorante forma parte de mi vida, sé que no olía mal pero me hizo sentir muy humillada). O que pidiese a una amiga suya que nos diera una charla (pero mirándome a mí) sobre dejar ordenada de la habitación de mi pareja (yo no vivía ahí y apenas pisaba la casa, no sé si me vieron cara de chacha a mis 17 añitos). O que invitase siempre a familiares y amigos a comer y jamás me invitó a mí (no es que quisiera, es que me parecía muy feo que mi novio comiese con los sobrinos y parejas de él y nunca contasen conmigo, cuando en mi casa las puertas estaban abiertas a las parejas de todos los hijos y primos).
Podría decir muchos más, pero destaco dos veces que le hizo encerronas con chicas intentando que me pusiera los cuernos. Por suerte, ambas veces mi chico se enfadó y me lo contó, la primera le cantó las 40 la segunda estuvo mucho tiempo sin hablarle (en ese momento ya vivíamos juntos, no estaba en casa de él). Añado que no vivían juntos porque él le echó diciendo que si iba a estar todo el día conmigo, que prefería estar solo del todo. Que lo entiendo, no tiene por qué tener a un post-adolescente en su casa si no quiere, pero ya fue feo porque el mensaje entre líneas era: «con novia no te quiero».
La guinda fue que, muchos años después, cuando nos casamos, me dice mi pareja que le quiere perdonar e invitarle a la boda, que le da pena tener tan poca familia y que al fin y al cabo es un hombre tirando a mayor y que en su infscia y adolescencia estuvo muy presente, le dio apoyo económico y afectivo cuando le faltaba y le daba pena que no estuviese. Aquí la fanática de Oliver Twist, Peter Pan y Harry Potter, que no soporta ver a un pobre chico con carencias familiares graves, y le dije que vale. Fue a su casa, hicieron las paces, le invitó a la boda, el señor le dijo que claro y, de paso, le pidió que le arreglase unos cuantos electrodomésticos a él y a su vecino (sí, de su vecino). Allí estuvo toda la tarde haciendo chapuzas gratis, pero volvió con la asistencia confirmada del señor.
Poco antes del Gran Día lo encontramos por la calle y le recordamos que va a ser la boda y nos dice que sí, que claro, y que le vuelve a fallar un grifo. En plan: «que sí, pero lo mío primero». Allí va el alma de cántaro de mi querido a arreglarle un grifo. Todo esto gratis, como cuando vivía con él hacía ya más de 10 años.
Bueno, que llega el día de la boda y… ¡No viene! Para mí, mucho mejor, con sinceridad, pero el cubierto me lo comí con patatas. Ese día no iba a apagarlo él y sólo comenté con mi ya marido que ese señor tan amable siempre. Pensé que quedaría ahí, pero al día siguiente, a las PUT4S OCHO DE LA MAÑANA del día siguiente a mi boda, que acabábamos de llegar de fiesta y estábamos, siendo clara, echando nuestro primer polvo de casados, llama el tío este a mi recién estrenado marido para pedirle perdón, que se le olvidó. Literalmente le dije que si le cogía el teléfono íbamos a batir un récord porque me divorciaba en ese momento, así que se disculpó por WhatsApp. No contento con no venir, nos llama para joder al día siguiente de la fiesta a las ocho. Mi marido sólo le dijo «ok», y él no se ofreció a darnos nada por el cubierto (de corazón, hubo invitados que vinieron y no nos dieron nada y me dio igual, pero me jode haber pagado un plato que nadie comió, estando él forrado sólo porque no quiso avisar).
Yo le dije a mi marido que nunca más hablaría con él, que no vino porque no quería verlo casarse conmigo, y que pasaba de ese señor, que ya estaba bien de feos. Pero chica, el señor cada vez que se le rompe algo en la casa llama al tontolaba de su «ahijado» para que se lo arregle. Un día puse los ovarios sobre la mesa y le dije que le cobrara, que se aprovecha de él, que yo no quiero dinero de ese señor, pero que le cobre y se lo gaste sólo en él, en gasofa para la moto o en birras con los amigos, pero que no sea idiota y le cobre, que es un jeta. Empezó a cobrarle el material (fíjate el nivel) y parece que ya no se le rompen tantas cosas (¿casualidad?).
Tuvimos una nena y vino a verla cuando tenía unos meses y nunca más ha preguntado por ella, ni cuando va su padre a arreglarle cosas gratis (ya tiene 3 años). Repito que por mí mejor, pero yo a alguien que pasa de mi hija así, no le considero familia.
Llevábamos al menos un año sin saber de él, y ahora se entera mi marido de que está ingresado por unos mareos y que va para largo, y dice que va a ir una o dos veces por semana a pasar la tarde en el hospital con él, que se va a morir y se siente muy mal de no haber estado ahí, que le pesan los años de ausencia… Yo no quiero ser mala, intento comprenderlo, sé que no tener familia cercana le pesa y se siente en deuda con él… Pero aquí me quedo yo, teniendo una casa y una niña de ambos, para que él vaya a hacer de buen hijo de un señor que no es su familia (y que sí tiene su propia familia, hermanas y sobrinos que están allí, no es que esté solo) y que se ha portado muy mal conmigo y al final también con él y nuestra criatura. Me he enfadado y le he dicho que no tiene claro a quién le debe su lealtad, que si fuese para tomarse algo con amigos, echar una pachanga de fútbol o lo que fuese, me daba igual, pero que siento que no entiende lo que siento yo por esa persona y que todo lo que haga por él es una puñalada para mí… Él me llama insensible, que aparte de nosotros no tiene a nadie, que si lo dejásemos se quedaría sin nada de familia y le duele no tener ningún vínculo fuera de mí, que le da mucha pena ver a ese señor que tanto lo quiso en un estado tan malo…
En fin, que es complicado, no sé si de verdad no tengo corazón o él no sabe darme mi lugar, un poco de todo o somos unos melodramas los dos.
Gracias por leerme.
