Soy totalmente consciente de que no debemos juzgar a los demás y menos a nuestras amistades. Por eso, he decidido apoyar a mi amiga a pesar de haberle dado con cariño mi opinión no pedida. Quiero que quede claro que aquí me tendrá para ayudarla y apoyarla en lo que sea necesario, pero necesito expresar que siento que lo que va a hacer es un acto de irresponsabilidad muy grande.
Mi amiga siempre ha querido ser madre, es su sueño desde muy niña. Yo creo que la maternidad no es un derecho, que el bienestar del futuro bebé va por delante de cualquier deseo que tengamos. Sé que no todo el mundo piensa igual, sé que muchas personas creen que cualquier mujer que desee tener un hijo debe hacerlo, ya que nunca se darán las circunstancias adecuadas para tenerlo si piensa mucho en ello.
Yo no puedo entender como mi amiga, sin trabajo desde hace mucho tiempo cobrando una pequeña ayuda, y sin vivienda propia, puesto que vive en una habitación alquilada, ha decidido someterse a un tratamiento de fecundación, cuyo resultado ha sido positivo y está embarazada de dos meses. Se me parte el alma pensar en la vida de este bebé, en cómo será su futuro, en qué podrá darle cuando no pueda contar con la ayuda de sus padres.
Sin embargo, ella no para de repetir que a su hijo no le faltará de nada, que si llegado el momento debe irse a vivir a casa de sus padres lo hará, y que algún día encontrará trabajo, aunque tenga una limitación física que la impide trabajar a jornada completa. Mi amiga hace años que no tiene pareja, pero tenía muy claro que quiere ser madre, así que está muy feliz por su embarazo. Sus padres tampoco tienen una situación próspera, viven en un pequeño piso de dos habitaciones de protección oficial porque cobran una sola pensión de jubilación.
No entiendo cómo se puede traer un hijo al mundo sabiendo que seguramente va a tener que pedir ayuda a asuntos sociales porque si puede pagar justo una habitación no sé cómo va a pagar todo lo que el niño vaya necesitando. Todas las demás amigas están muy orgullosas de ella y muy contentas por haber conseguido cumplir su sueño y yo me siento fatal porque no puedo compartir la alegría aunque intente disimularlo.
¿Qué pasará cuándo el niño sea mayor y necesite una habitación propia? ¿Qué pasará si tiene alguna enfermedad o necesite algún tipo de tratamiento médico que no financie la seguridad social? Se apoderan de mi mente miles de preguntas parecidas y no entiendo ni su forma de pensar ni la forma que tienen de halagarla mis amigas. Ella sostiene que sus padres estarán ahí para ayudarla económicamente, pese a saber que ellos también cuentan con pocos recursos, y defiende que al no trabajar no necesitará pagar guarderías y podrá dedicarle todo el tiempo del mundo, que es mucho más importante que el dinero.
Ya sé que muchas diréis que a mí no me incumbe y es cierto, pero se trata de mi amiga, la quiero, y sé que voy a querer igual a ese bebé y ya me estoy preocupando por él cuando está claro que no debería hacerlo. Las cifras de pobreza infantil han subido, pero no pararán de hacerlo si las personas priorizan sus deseos por encima de las futuras necesidades de sus hijos.
