A estas alturas ya no sé si es que ya nos da igual, si somos malas personas… Yo os cuento y vosotras me decís.
Yo 48 años, mi marido 60, mi hija 14 y mi suegra… atención…¡¡¡97 AÑAZOS!! esto es largo de explicar, por favor, tened paciencia.
Mi suegra tuvo dos abortos antes de tener a mi marido con 37 años. A los 40 mi difunto suegro vino muy enfermo de Francia, donde estaba trabajando, estuvo así cuatro años, hasta que, finalmente, falleció. Entonces mi suegra se fue a vivir con sus padres y dos hermanos solteros para que la ayudasen a criar a mi marido. Uno de esos dos hermanos estaba enfermo del corazón desde niño, por lo que lo malcriaron y le justificaron todo desde siempre. A eso le añades que, en esos tiempos, a las mujeres se las educaba para cuidar de todo el mundo, menos de ellas, y dio como resultado alguien muy servil que se preocupaba DEMASIADO de todo el mundo. Cuando murieron sus padres, ella tomó el mando de la casa y era el poder en la sombra, hacía y deshacía a su antojo.
Cuando mi marido llegó a la adolescencia se rebeló mucho. Mi suegra era la típica sobreprotectora tipo «No puedes, no lo hagas, no te lo permito…» y cuando era pequeño eso funcionaba, pero al llegar a la adolescencia se volvió un rebelde sin causa. No era un bala perdida ni mucho menos, pero si su madre le decía «no», el era un «Si quieres caldo, toda cinco tazas».
Pasa el tiempo, tiene un montón de novias, con ninguna cuaja, y con 35 me conoce a mí. Nos enamoramos y nos fuimos a vivir juntos. Al principio parecía que le caía bien, nos veíamos como mucho un par de horas a la semana, siempre me trató con consideración en esa etapa y parecía que había tenido suerte con mi suegra. Los problemas empezaron cuando me quedé embarazada y tuve a mi hija.
Digamos que, quiso tomar el mando de la crianza de mi hija. Lanzaba comentarios pasivo-agresivos, como que daba a entender que yo no sabía nada, que no cuidaba adecuadamente a la niña, que hacíamos cosas que, bajo su punto de vista, no estaban bien… por ejemplo, de bebé quería abrigarla con 30 grados al exterior porque ELLA tenía frío, a pesar de que todos le decíamos que la dejara en paz, que la niña estaba llorando porque tenía calor, etc. Al principio no quise darle importancia, simplemente pensé que era por la emoción de ser abuela, pero hubo una vez que me hizo sentir realmente mal. Tenemos un apartamento en la playa, y habíamos ido aquel fin de semana con los primos de mi marido y sus hijos. El domingo a la noche nos quedamos a cenar por ahí todos y luego regresamos a casa un poco más tarde de lo acostumbrado. Nos la encontramos frente a nuestro edificio, histérica perdida, pensando que nos había pasado algo. No fueron 5 horas , fue media hora de nada, pero a las 20:00 nos llamó a casa, y como nadie contestó se montó su película, y como encima ninguno de nosotros le agarró el móvil porque estábamos entretenidos, pues dramón al canto. Esto no lo hizo una sola vez, nos quería tener controlados, quería saber si salimos, a donde salíamos, a que hora volveríamos, y si tardábamos quería que la llamáramos para saber a que hora íbamos a llegar. Pero este caso en concreto fue muy incomodo porque, a la semana siguiente, empezó a echarme la bronca A MI, delante de mi marido, de mi hija y de sus hermanos solteros. Me dijo que la semana pasada no hicimos bien, que los niños necesitaban descanso, e insinuó que yo no era una buena madre. Yo estaba que me salía humo por las orejas, pero decidí que no era el momento de montar pollo. Eso sí, en cuanto salimos, le dije a mi marido como me sentía. El lo entendió, pero me dijo que lo dejara pasar, porque era imposible cambiarla, que el ya lo había intentado y la había dejado por imposible.
Esto fue una constante mientras mi hija era niña. Pero, claro, a medida que creía, como por suerte no es ninguna imbécil, se daba cuenta de como era su abuela paterna. Empezó a decir que no quería ir a verla, que no le gustaba, que la agobiaba. Ella fue la que me avisó de que nos engañaba con sus achaques, pero esto lo explicaré más adelante.
Los dos hermanos solteros, a los que ella había tratado como si fueran dos niños pequeños a mangonear, fallecieron. El del corazón dio por cu…lo todo lo que pudo y más, era el típico que si le dolía la uña del dedo meñique, quería que estuviéramos todos adorándole como un Tótem mientras agonizaba metafóricamente, hasta que tuvo un derrame y, por cabezoneria, no quiso ir al hospital hasta que lo convencimos y ya era demasiado tarde para entonces.
Entonces, la «Reina en la sombra», decidió que ahora era la hora de que la sirvieran a ella. Ella se había dedicado a servir a todo el mundo, ahora le tocaba a ella. Pero claro, ninguno de los tres estaba por la labor, así que cada dos por tres nos llamaba para que acudiéramos corriendo a auxiliarla, porque se iba a morir en cualquier momento. A ver, tiene una insuficiencia cardíaca de hace muchos años, pero esta estable. Al principio nos preocupábamos mucho, hasta que mi hija, que yo la dejaba un ratio para que tuvieran sus momentos «abuela-nieta», empezó a decirme que lo que tenía era mucho cuento. Que delante de nosotros era un drama andante, pero que en cuanto nos íbamos cambiaba de forma radical, estaba tan campante. Ya nos lo estábamos oliendo, pero claro, una mujer mayor, con insuficiencia cardíaca, y con un EPOC leve que se le desarrolló después, pues jugártela a ver si en uno de esos dramas sea algo serio…
Hasta que, hace dos años, pilló el Coronavirus. Se puso malísima, la tuvimos que llevar al hospital, aunque por suerte el virus se alojó en el estomago en vez de los pulmones y eso fué lo que le salvó la vida (eso y que yo actué rápidamente). Una vez en casa, el corazón empezó a fallar, hasta el punto de que su medico la metió en paliativos y nos dijo que nos fuéramos preparando. Claro, ahí no te la podías jugar, nos tenía todo el día en su casa y acordamos turnarnos para dormir, porque ella dijo que tenía miedo de dormir sola. Pero la jodía salió adelante, estaba enganchada al Fentanilo porque, según ella, le dolía hasta el alma y eso era lo único que le aliviaba, pues la tía se quitó la adicción a fuerza de voluntad. Como mi marido tenía que trabajar, y estaba en una situación bastante difícil, la gran mayoría me lo cargué yo. Os lo juro, quería cortarme las venas. En ese transcurso me acusó de todo, de robarle, de darle de comer comida podrida a propósito, pero lo peor fue cuando me dijo que sospechaba que ¡¡¡YO ENGAÑABA A MI MARIDO!!!! Sin pruebas…
Mi marido cuando se lo conté, me dijo que no le hiciera caso, que estaba drogada, que se inventaba mierdas… pero yo se que lo dijo en serio, porque ya se sabe la frase «Los niños, los borrachos, y por mi agregación, los drogados por Fentanilo, siempre dicen la verdad». Y lo sé porque varias veces me ha llamado al móvil porque me ha llamado a casa, yo estaba fuera, y me preguntaba donde estaba. Si yo no quería decirle donde estaba o lo que estaba haciendo, escuchaba como se le escapaba un «Ya, haciendo cosas… a saber lo que estarás haciendo por ahí…» Como dije, lo dejaba estar para no montar pleito, pero a raíz de aquella insinuación me di cuenta de que esta mujer me odiaba porque no podía controlarme. También tuvo que ver que cortara muchas cosas en relación con mi hija, se quería meter en todas las decisiones que atañían a mi , el tema resfriados y enfermedades era un puto drama, hasta el punto de que mi hija aprendió a estornudar solamente en el baño para que ella no se enterase, porque si no nos acribillaba a llamadas telefónicas para ver como estaba y si «Ya por fin la has llevado al médico», que digo yo que soy su madre y sabré yo si debo o no llevarla al médico. Pues eso a ella ya no le valía, tenía que ser cuando y como ella dijera. Un día a mi hija se le escapó que se había caído de la bici yendo con su padre, ella me ECHO LA BRONCA con que «NO DEBÍAMOS PERMITIRLE IR EN BICI». Cuando le pregunté porque, me respondió como si fuera tonta «Porque se puede caer y se puede hacer daño». Pero en vez de agachar la cabeza le respondí «Mejor, señal de una infancia feliz». Podía hacer otro post SOLO con todas las mierdas en las que se quiso meter, hasta que un día, mi muchacha, que tenía 10 años y es de armas tomar, en una de sus mierdas se levantó del sofá y se le enfrentó. Desde entonces se ha callado la boca con respecto a ella, pero se que me echa la culpa de que su nieta no la aguante.
También quería averiguar cosas de mi marido. Al principio, tonta de mi, le explicaba lo que sabía, pero a raíz de tener a mi hija y ver como era realmente, empecé a callar la boca, algo que ella no me ha perdonado a día de hoy. NECESITA controlar a su hijo, porque si lo controla, ella se siente mejor. Además, es la típica sufridora PROFESIONAL, ella sufre más que nadie, le duele más que a nadie… pero es que encima se apropia del sufrimiento ajeno. Ella sufrirá por tí, por tu vida, tu familia, tus problemas, tus amigos…, no le interesa ser fuerte, y según me ha dicho mi marido, siempre ha sido así.
El caso es que, al tercer mes de su convalecencia, toqué fondo a nivel anímico. Mi padre se sometió a una operación que se complicó bastante, yo tuve un susto serio de salud (pensaba que tenía cáncer de mama), mi marido animicamente estaba destrozado por el trabajo, y cuando mi suegra se enteró de lo de mi padre, en vez de facilitarnos la vida, se volvió aun más insoportable. Hasta que no pude soportarlo más. Un día que fui a darle la medicación, empezó con sus mierdas y ahí exploté. Le grité de todo, que estaba harta de ella, que ojalá se muriera porque no hacía mas que amargarnos la vida, y que no pensaba cuidarla más. Llamé a mi marido y se lo expliqué todo, me dijo que no me preocupara, que se encargaría el de todo. Luego en casa me tranquilicé y pensé que me había pasado de la raya. me tomé dos días para ver como le pedía disculpas, pero también sabía que tenía que poner las cartas encima de la mesa.
A los tres días fui a hablar con ella. Le pedí perdón por mi comportamiento (es cierto, me pasé bastante), pero también le dije como estaba la situación. Le expliqué que su hijo tenía muchos problemas en el trabajo, que estaba a punto de caer, y que más le valía tratar bien a su hijo, porque si este caía y lo ingresaban en el hospital, ella se iba directa a una residencia. Ella negó, exigiendo que no quería ir a una residencia, y entonces yo la corte, y le respondí que SUS DESEOS ERAN LA ULTIMA DE MI LISTA DE PRIORIDADES. Oficialmente, para cobrar la dependencia, estoy como su cuidadora principal, así que le dije que si eso sucedía, como yo no soy un familiar directo suyo, no tengo ninguna obligación de atenderla, así que llamaría a servicios sociales informando de su situación de desamparo, y que se encargara el estado de ella, porque yo tendría demasiadas cosas que sacar adelante, y al contrario que su hijo, YO SI SE SOLTAR LASTRE. Entonces ella contraatacó diciendo que ella pensaba que queríamos su casa (mentira, ni a mi marido ni a mi nos interesa su casa, de hecho yo no estoy en su testamento), y así se lo dije, que su casa me importaba una mierda. Yo lo que quiero es regresar a nuestro apartamento de playa, donde vivíamos antes de trasladarnos a cuidarlos a los tres, porque aquella era MI CASA. La muy HDP entonces me dijo «bueno, realmente no es tu casa, esa casa es de mi hijo, tú vives allí», y le respondí que mientras estuviera casada y nuestro matrimonio funcionase, ESA TAMBIÉN ERA MI CASA. Continué diciéndole que la ayudaba única y exclusivamente por mi marido, que a quien le debía lealtad era a él, no a ella. Que no se le olvidara que yo solo era su nuera, no alguien a quien ella pudiera mangonear para salirse con la suya. ¿Fui cruel, malvada, despiadada y todo lo que os podáis imaginar? Seguramente. Pero también se con certeza que esa conversación era necesaria.
A raíz de esa conversación, accedió a que viniera alguien a echarnos una mano los fines de semana, lo cual ha ayudado muchísimo a nuestro matrimonio, nuestra vida social y vida familiar con nuestra hija. Otras veces habíamos tenido problemas con otras personas por parte de ella, llegó incluso a decir de una chica que le robaba, cosa que era mentira porque las cosas de valor las tenemos nosotros en casa PRECISAMENTE para evitar eso, pero ella no tuvo empacho en seguir acusándola de robar, aun a pesar de que le dijimos que lo teníamos nosotros y se lo enseñamos «Eso no es, es otra cosa», nos decía como respuesta. Pero a esta chica parece que le ha caído en gracia, y esperemos que sea así, aunque sospecho que mi «conversación» con ella ha tenido algo que ver.
Durante esa época tan mala, mi matrimonio tampoco iba bien, prácticamente no nos veíamos, y cuando lo hacíamos era para discutir. A raíz de que viniera esa chica, hemos pasado más tiempo juntos y las cosas han mejorado, también con el tema del trabajo. Ahí me enteré de que mi marido tampoco la soporta, esta esperando a que se muera. Que por su parte será un hijo decente y le cumplirá el deseo de morir en su casa como ella desea, y que no le faltará de nada (cosa en la que estoy de acuerdo y hago parte activa). Me dijo que ha tenido unas broncas terribles con ella, que la ha mandado a la mierda un millón de veces, que quiere controlarlo constantemente y sobreproteger a nuestra hija, intentó calumniarme varias veces y me defendió a muerte, que toda su vida le ha amargado la existencia, que no lo ha dejado nunca vivir y que, si no fuera por mí y nuestra hija, que somos su remanso de paz, no sabe lo que habría hecho. Así que hemos hecho frente común contra ella. A ella no le falta de nada (comida hecha, limpieza, medicamentos, todo su papeleo arreglado, medico cada vez que lo necesita…) pero no hablamos con ella, es más, cuando hay que ir, nos peleamos los tres para ver quien tiene que ir, porque ninguno de los tres quiere. Seguimos yendo a dormir en su casa para que no tenga miedo, pero nada, la ayudamos a acostarse, la levantamos y nos vamos sin decirle ni mu. Al tener los fines de semana libres ahora podemos respirar, y como lo de su trabajo está encarrilado, parece que vemos la luz al final del túnel. Solo falta ella, porque encima mis padres ya empiezan a necesitarme, y demasiado bien se han portado con las circunstancias que ha habido. Jamás han protestado cuando no he podido ir a verlos, viven lejos de mi, no han podido ver crecer a mi hija como les hubiera gustado, y cada vez que voy a verlos mi suegra monta drama. A lo mejor mi madre tiene razón y tiene celos de ellos, porque mi hija ADORA a sus abuelos maternos, sobretodo a mi madre, y eso de no tener su atención de Tótem doliente 24/7 la está reventando viva.
En fin, acepto dudas, sugerencias, comentarios y hasta broncas, porque seguro que me las mereceré. A veces me siento culpable de como la tratamos, porque le quedan unos años de vida, pero por otra parte nos ha hecho sufrir tanto…y ya no tengo paciencia para aguantarle más tonterías, ni yo ni mi familia. Si no han quedado cosas claras decidmelo, que a veces creo que me explico fatal, y seguramente hay cosas que no han quedado claras.
Gracias por escucharme.
