Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Empecé una relación muy joven, con 16 años la cual duró aproximadamente 10 años, durante prácticamente 8 años de relación siempre tuvimos el mismo y único problema, yo soy una chica muy fogosa y el no lo era, a parte de eso el sexo tenía que ser siempre en la misma postura porque si no el no disfrutaba.
Los preliminares eran muy complicados porque se bloqueaba mentalmente, por lo que estuvimos unos 8 años donde el 99% de las veces que lo hicimos fue única y exclusivamente en una postura, yo jamás tuve un orgasmo y al final sentía que para el eran unos “deberes”tener sexo conmigo. Tuvimos muchas discusiones sobre el tema, fuimos a terapia de pareja, hablamos mil veces las cosas para que yo entendiera que el problema no era yo como tal, o no era mi cuerpo ya que esto me generaba una inseguridad enorme porque estamos acostumbradas a escuchar que lo “normal” es que siempre sean ellos los que nos persigan a nosotras para mantener relaciones y en mi situación era totalmente al revés.
A parte, yo desde los 15 años padezco un trastorno de la conducta alimentaria por lo que mi autoestima nunca ha estado muy allá que digamos aunque a día de hoy estoy en terapia y por primera vez siento que estoy avanzando en la recuperación de este trastorno. El ultimo año como pareja fue de mal en peor, yo caí en una depresión que no supimos identificar, y finalmente terminamos la relación amistosamente.
Al tiempo conocí a mi pareja actual, los primeros 6 meses fueron algo que no puedo explicar, nunca me había sentido tan feliz y tan plena sexualmente, me hacía sentir una diosa, la pasión qué había entre nosotros era algo que yo jamás había experimentado y para mí estaba viviendo un sueño porque mi autoestima subió como la espuma, me sentía segura en la cama y por fin disfrutaba del sexo, descubrí lo que era tener un orgasmo, sexo con fluidez y pasión, me preocupaba por primera vez por disfrutar yo y no solo por la otra persona, en fin, por fin tenía todo lo que siempre había soñado sexualmente hablando en una relación.
Al pasar los meses sus ganas fueron disminuyendo pero las mías no, por lo que yo pretendía seguir llevando el mismo ritmo de siempre hasta que un día mi pareja me explicó que se sentía presionado por mi y que eso lo bloqueaba mentalmente y mi insistencia hacia que el perdiese todavía más el interés. A raíz de eso, yo frené muchísimo y puedo decir que el 70% de las veces que lo hacemos es porque espero a que el me busque, el sexo sigue siendo increíble entre nosotros y yo me muero de ganas muchas otras veces por hacerlo pero solo de pensar en el hecho de buscarle y sentirme rechazada como en otras ocasiones me ha hecho despertar una ansiedad que antes no había experimentado.
Yo se que es imposible mantener la pasión del principio donde el sexo era todos los días a todas horas pero de ahí a estar a veces dos semanas sin hacerlo o hacerlo una vez a la semana llevando solo dos años de relación, a mi parecer o a lo que a mi me gustaría, es demasiado poco. Se está volviendo una obsesión para mí este tema porque no quiero hablarlo con él para no agobiarlo y no bloquearlo pero por otro lado no quiero estar en una relación en la que siempre tenga que esperar a que sea el el que tome la iniciativa porque me produce ansiedad el hecho de ser yo quien la tome y sentirme rechazada. Ya no sé si el problema soy yo que soy demasiado fogosa o si el problema es el trauma que arrastro de mi relación anterior. Por más que lo hablo con mi psicóloga e intento restarle importancia al asunto es algo que cada día que pasa en mi cabeza empeora porque no encuentro solución.
¿Por qué la mayoría de mujeres están con hombres que quieren a todas horas y ellas no y conmigo es al revés? Estoy bastante desesperada.
