Buenas chicas.
Tengo una mejor amiga que hice hace casi siete años. Nos conocimos compartiendo piso y a raíz de la pandemia estrechamos mucho los lazos. Cuando me mudé a otra ciudad, de vez en cuando viajábamos lo que nos permitía la vida para visitar a la otra y hacer planes. Las conversaciones por Whatsapp no eran continuas pero tampoco se distanciaban mucho en el tiempo. También hacíamos llamadas, nos mandábamos regalos… en fin, una amistad normal donde siempre compartimos penas y alegrías.
Ella dejó a su ex, cosa en la que siempre la apoyé porque el tipo era un parásito de cuidado. La estaba haciendo de menos, no la trataba con respeto, se dedicaba a ligar con otras… pero lo que hizo al dejarlo, fue saltar a otro tío. Estuvieron hablando por Whatsapp y poco más durante un mes o así pero ella lo bloqueó cuando él le dijo que no podía quedar justo en la fecha propuesta. Ella se hundió en la miseria y yo estuve ahí. Empezó con una crítica interna brutal y pensamiento repetitivos tipo «No valgo, nadie me quiere, estaré sola». Estuvo meses y meses así y seguí ahí. ¿Qué menos? También le invité a pasar una semana a mi casa para poder hacer planes y que se despejase la cabeza pero la verdad es que fue muy complicado. Apenas pude sacarla de ese bucle autodestructivo porque todo de lo que hablábamos, lo reconducía a ese tema.
Pasaron unos meses y empezó a conocer gente de 18 y 20 años (en ese momento ella tenía 31) a raíz de un trabajo que le salió para un par de meses. Al principio me contaba lo ilusionada que estaba hablando con gente nueva puesto que no tenía realmente amigos donde ella vivía. Yo la animé a hacer planes y conocerlos mejor pero que tuviera en cuenta que la gente de esas edades no están en la misma etapa vital y que podía resultarle un poco superficial, pero que no se rindiese.
Empezó a quedar con ellos. Conciertos, borracheras en parques, en bancos, follar con uno y con otro animada por sus nuevos amigos, planes cada día, viajes… y si bien es cierto que por supuesto era mucho más fácil quedar con ellos que conmigo y por proximidad era lógico que tuvieran más planes, empezó a darme de lado. Mensajes más espaciados, ya no había llamadas, no me contaba absolutamente nada de lo que hacía o me respondía pasado los días. También notaba un infantilismo impropio de ella y se lo dije, a lo que me respondió «Estoy dándome la adolescencia que me merezco».
No os voy a mentir: me dolió mucho. ¿Por que tuviera nuevos amigos? No, porque le decía a todo el mundo que yo era su mejor amiga y sin embargo, me había reemplazado. Comencé a sentirme como que solo fue mi amiga el tiempo suficiente hasta que conoció a gente.
Como las dos ya tenemos muchos pelos en todos sitios y yo también tengo mi vida, le di su espacio. Eso no significa no hablar, eso significa que entendía que no era una prioridad para ella pero que ello no significaba que nuestra amistad se fuese a la mierda. Sencillamente había evolucionado a algo más esporádico.
Unos meses después de conocer a la pandilla de chavalillos, ellos la dieron de lado. La gran y profunda amistad forjada durante… ¿Siete meses? Se desvaneció. Me llamó llorando porque ellos empezaron a darle de lado. Qué irónico, ¿verdad? La volví a consolar como cuando se encoñó del chaval con el que estuvo hablando por Whatsapp un mes. Otra vez el mismo rollo negativo.
Todo se sostuvo un tiempo. Volvimos ha hablar más otra vez. Me contaba sus penas y rencores. Yo compartía con ella los cambios que hubo en mi vida mientras ella estuvo ausente.
El año siguiente, en el 2025, lo pasé MUY MAL. Tan mal que no puedo explicarlo. Estuve sufriendo problemas de salud uno tras otro que me hicieron sufrir de una manera que me hizo pensar que quizás en algún momento no resistiría más y moriría. Visité médicos, urgencias, psicólogo… Y mientras yo estaba tan mal que incluso perdí 12 kilos por no poder ni comer y lloraba cada día por el sufrimiento, ella conoció a su novio que tenía 18-19 años.
Ella estaba al tanto de mi situación pero me costaba usar el móvil de lo enferma que estaba y tampoco es que me escribiera mucho porque para seros sincera, no le comía la oreja con mis problemas. ¿Por qué? Porque empezó a tener una relación con ese chaval y yo pasé (otra vez) a un segundo plano y no quería que absorbiera mi negatividad y arruinarle su etapa de «luna de miel». Le dije que me alegraba mucho de que por fin hubiera encontrado a alguien tan bueno que satisfacía sus expectativas amorosas.
El 2025 fue un infierno absoluto para mi. Un punto negro en mi vida. Algo tan terrorífico que me dan ganas de ponerme a llorar y temblar cuando lo recuerdo y que a día de hoy aún me sigo recuperando de ello pero sin embargo ahí estuve para ella cuando me necesitó.
Durante este tiempo, desde que conoció al chico hasta ahora, ella ha hecho planes con él y una de las amistades que le quedó del grupo aquel de chavales. ¡Incluso alquilaron una casa en la playa durante el verano! Cosa de la que me enteré mucho después, igual que de todo lo que hacía. Ya no había fotos, ni llamadas, ni audios, ni nada de nada. La amistad que le quedó del grupo ha sido una persona que, según ella me ha contado, ha sido muy mala con ella en ciertos momentos pero… Sin embargo, ahí sigue aguantando sus desplantes por algún motivo.
Hace un tiempo que cuando le escribo me responde algo automático y cuando le respondo, ya no me dice nada. La última vez pasó más de un mes sin decir nada. Tuve que volver a hablarle yo y… volvió a pasar un mes. Le conté que estaba realizando un proyecto MUY importante para mi que me está llevando varios años acabar pero que casi estaba acabado. Ella sabía todo lo que me estaba costando. Al leerlo, volvió a dejarme en visto.
Cuando acabé el proyecto, le escribí y le pregunté si estaba bien porque además me moría de ganas por compartir con ella que todo había salido super bien. Ante su silencio me empecé a preocupar ya que nunca había pasado tanto tiempo sin hablar. Entonces me conto que apareció en su vida una antigua amiga con la que iba al colegio (hacía 19 años que no se veían ni hablaban) y que de repente apareció y quiso contactar con ella. Habían estado quedando y contándose su vida. Yo me quedé fría porque… Bueno, no me respondía al Whatsapp hacía mes y pico pero sin embargo había estado haciendo planes con su antigua mejor amiga e invirtiendo una energía extraordinaria pero que no le permitía responder un mísero mensaje mío.
Cuando me alegré por el encuentro con aquella antigua amistad y le pregunté cómo fue la cosa, me volvió a dejar en visto. No, no me ha respondido desde entonces. Han pasado dos semanas.
Me doy cuenta de que solo he sido importante cuando ella no tenía a nadie al rededor. Me doy cuenta de que, cada vez que hay un nuevo evento (nuevos amigos, novio, vieja amiga) en su vida, a mi me da de lado y no entiendo la razón. No espero una amistad adolescente porque para empezar, cuando nos conocimos éramos ya adultas. No espero intensidad ni espero grandes planazos pero estaría bien que no me hiciera sentir que ya no soy necesaria en absolutamente nada.
Aún guardo la noticia de mi proyecto para compartirlo con ella y otras tantas cosas pero creo que ya no importa. Se ha convertido en algo amargo. No sé qué hacer porque cuando todo esto empezó tuve una conversación incómoda con ella y le dije que notaba que me estaba dando de lado porque yo vivía lejos pero me juró y rejuró que no. Me jode haber tenido razón.
No os voy a preguntar si debería seguir siendo su amiga o no, lo que quiero preguntaros es… ¿Qué puedo esperar de esta amistad de continuarla? ?Caso lo sigue siendo? ¿Habéis estado en mi situación?
Gracias chicas.