Este tipo de post me hacen hervir la sangre!
Si ante una simple reestructuración logística reacciona con chantaje emocional, amenazas (financieras) y una total falta de empatía, ¿qué cabe esperar cuando la vida os traiga un problema grave? Y créeme que los habrá!
Lo que cuentas parece una señal de alarma gigigante!
El transporte es el síntoma, el problema de fondo es la dinámica de la relación!
como le puede parecer normal que para evitar que él pase 3 horas al día en transporte público, te está exigiendo a tí invertir hasta 4 horas diarias al volante repartidas en 2 tandas.
Pretende que tú te desgastes más para que él no se incomode? Eso no es amor ni colaboración: es comodidad y egoísmo.
¿tu carnet, tu coche y tus gastos para ir a trabajar los has pagado tú o han salido de una cuenta de ahorro para la hipoteca?
Tú has asumido la responsabilidad adulta de resolver tu movilidad para ir a tu trabajo o a donde sea. Él es un adulto perfectamente capaz que tiene exactamente las mismas opciones que tuviste tú: sacarse el carnet de conducir, adaptarse al transporte público, cambiar de trabajo, compartir coche con compañeros…
Si decide usar un VTC o Taxi, que salga de su bolsillo individual, no del dinero común destinado a la hipoteca.
Chantajearte con tirar del dinero del proyecto de futuro juntos porque no quiere ir en metro, es una conducta inmadura y manipuladora.
Lo más alarmante es cómo reacciona él cuando no consigue lo que quiere. Esto era un simple tema de organización personal. Si ante esto su respuesta es victimizarse, amenazar con «caer en depresión» por usar el transporte público (sin ni siquiera haberlo probado), amenazar con meter mano al dinero de la hipoteca para castigarte por tu negativa, dar por hecho que su comodidad está por encima de la tuya…
Habla con el de igual a igual y sin miedo.
No tienes por qué sentirte intimidada.
No le estás pidiendo un imposible, le estás pidiendo que asuma la misma responsabilidad sobre su vida que tú asumes sobre la tuya.
Una relación sana no se construye sobre el sacrificio y el miedo, sino sobre el respeto mutuo, la responsabilidad individual y la reciprocidad.
Si tu pareja no es capaz de ver esto, el problema no está en el coche, sino en el tipo de compañero que tienes al lado.