Texto enviado por seguidora a [email protected]
Quiero exponer este tema porque ni mi familia ni mi pareja me apoyan. No voy a decir a qué oposité y a qué voy a opositar ahora, no quiero que si alguien lo lee me reconozca, pero puedo decir que estuve años para sacarme la plaza que tengo ahora. Me dediqué por completo a estudiar dejando el trabajo que tenía entonces, me esforcé mucho, trabajé duro, y sin la ayuda de mi familia y en especial de mi pareja nunca lo hubiese conseguido. Él pagaba todos los gastos de la casa y hacía todas las comidas de la semana, mi familia me ayudaba de otras formas también importantes.
Entiendo que cuando uno vive en pareja, el hecho de opositar concierne también a los demás convivientes y yo me sentí muy apoyada en todo momento, siendo consciente de la repercusión que tuvo para ellos. Pero ahora hace unos años que estoy trabajando de lo que tanto me costó conseguir, tengo un buen sueldo que me permite vivir cómodamente, y unos horarios que ayudarán a la conciliación cuando seamos padres, queríamos ponernos a ello en breve.
Todo parece perfecto si obviamos el hecho de que no soy feliz en mi trabajo. Tengo una carga de responsabilidad brutal que hace que viva los días con ansiedad y ni siquiera pueda disfrutar de mis días libres porque no consigo desconectar. He perdido peso y he visto afectada mi salud en general. Para mí, este es un trabajo que no compensa a pesar del sueldo que gano. Mi pareja lo entiende, me ha visto mal muchas veces y me anima a dejarlo y a buscar algo en el ámbito privado, alegando que con los estudios que tengo no me va a costar encontrar un nuevo empleo.
El problema está en que ya creo saber lo que quiero y para conseguirlo debo opositar de nuevo. El sueldo del nuevo puesto se reducirá bastante al actual y las condiciones horarias no serán las mismas, pero no me importa, sé que seré mucho más feliz de lo que soy ahora. Mi pareja lo entiende, pero me ha dicho que esta vez él no va a estar igual que cuando oposité por vez primera. Dice que no se ve con fuerzas para volver a encargarse de la casa ni de la economía de los dos, y lo entiendo, pero creo que él no acaba de entender lo importante que es para mí conseguir otro trabajo que me dé tranquilidad y estabilidad y que me guste y esté tranquila.
Él me dice que cómo va a saber que no me volverá a pasar lo mismo si consigo la nueva plaza, y yo ya le he explicado que no será igual porque es un tipo de funcionariado totalmente diferente, de categoría inferior, que no exige la misma responsabilidad que tengo ahora. Por una parte, entiendo su postura, pero por otra creo que debería confiar en mí, apoyarme una vez más sabiendo lo mal que lo estoy pasando ahora.
Mi familia tampoco entiende cómo después de lo que pasé con la anterior oposición me veo capaz de volver a encerrarme de nuevo, pero si lo hago es porque sé que puedo hacerlo, porque sé que puedo conseguirlo y que es la única forma de cambiar de trabajo sin que este sea precario o inestable. Además, me motiva este nuevo puesto y no veo por qué tengo que renunciar a ello. Es cierto que este proyecto también retrasaría el de ser padres, pero serían solo un par de años más y luego ya tendríamos toda la vida para cumplir nuestros sueños.
No sé si tendré el apoyo de mi familia ni el de mi pareja, lo que sí sé es que lo tengo claro aunque nadie lo entienda, quiero volver a opositar y espero de verdad esta vez no equivocarme deseando algo que luego me haga infeliz.
