Hoy he tenido una discusión con mi hija por este tema. Se ha enterado de que algunas de sus compañeras de trabajo van hablando mal de ella a sus espaldas, especialmente una. Cuando me lo ha contado, simplemente le he preguntado si era ecuatoriana, por lo que se ha enfadado muchísimo y me ha llamado racista porque una de sus mejores amigas es de ese país. Y yo le he contestado que sí, que yo soy racista y no tengo ningún problema en decirlo, y que ya verá cuánto tarda su amiga en darle una puñalada por la espalda también.
Y si eso es racismo, pues soy racista. Tengo comprobadisimo que las latinas si no te la dan a la entrada, te la dan a la salida, como los gitanos. Y me da igual lo que digáis. Tampoco me gusta que mi nieta tenga una amiga musulmana, porque es una religión muy adoctrinante y machista, y de nuevo en algún momento esa niña la acabará traicionando o incluso haciendo daño. Pero claro, yo no soy su madre.
Es que vienen a trabajar». Ya, claro. Esa es la excusa que ponen todos, pero yo veo a un montón de delincuentes por mi barrio, gente sin oficio ni beneficio. Y encima les tengo que pagar yo con mi trabajo sus paguitas de 1500 euros (que no me las invento, que me han dicho y desglosado todas las ayudas que cobran) y pagarles todos los servicios públicos que pagamos todos. Pues mira, no. Por ahí no paso. Así que sí, soy racista y no tengo problema en decirlo. Aunque mi hija se haya enfadado conmigo hoy. Ella siempre ha sido muy noble, y en algún momento ella dejará de ver siempre lo bueno de la gente y se quedará con como son en realidad.