Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Qué dura está la vida para los jóvenes y no tan jóvenes españoles. Yo no sé vosotros, pero mi sueldo, no siendo malo, no me da para pagar un alquiler (yo sola, no tengo pareja) y mucho menos para comprarme una casa.
No se puede decir que haya sido nunca una “nini”, cuando era joven siempre me buscaba trabajillos de canguro o cosas similares para sacarme unos dinerillos y pagarme mis cosas y después, cuando estaba en la universidad, daba clases particulares a niños. Desde que terminé mis estudios he tenido diferentes trabajos, unos mejores, otros peores, unos que tenían más que ver que otros con lo que yo había estudiado. El caso es que siempre he trabajado, aunque no haya sido en el trabajo de mi vida. En la actualidad se puede decir que sí he encontrado un trabajo que me llena, que tiene que ver con mi preparación académica y en el que estoy a gusto y tengo buenas condiciones. Pero aún así no puedo permitirme un alquiler en mi barrio.
Es cierto que he podido acumular algunos ahorros, pero los trabajos que he tenido tampoco han dado para mucho. Con lo cual, con esos ahorros no tengo suficiente para dar la entrada de un piso, ni para empezar, en realidad.
En conclusión, estoy viviendo fuera de la casa de mis padres, porque una ya tiene una edad y necesita independencia y escapar del nido. Pero no tengo independencia real, puesto que vivo compartiendo piso con otras dos personas. Ahora que me voy acercando a los 40 años, cada vez me da más pereza seguir compartiendo piso, pero sigo sin ver otra salida. Creo que no voy a poder tener casa propia nunca, por lo menos hasta que mi cabeza esté blanca llena de canas.
Bueno, sí que hay una opción de que yo consiga tener una casa en propiedad y es heredar la casa de mis padres. Para largo me lo fío. Pero es que además, no solo tendría que ocurrir una desgracia para la que espero que queden muchíiiiisimos años, sino que, haciendo cálculos y suponiendo que ellos me dejen con 80 años (aparte de que yo tendré 55 años), lo que me van a dejar es una hipoteca de casi 25 años.
Sí, amigas, como os lo cuento. Mis padres compraron la casa cuando yo era adolescente y se hicieron con una hipoteca a 40 años. Una casa muy por encima de lo que se podían permitir, de manera que hemos vivido toda la vida agobiados por ella, pagando una casa que no es nuestra del todo y que mis padres, más que probablemente, no van a ver pagada. Sé que va a ser para mí porque no tengo hermanos, soy hija única. Toda la vida la gente me ha dicho que qué suerte, que todo iba a ser para mí, que iba a ser la más rica del barrio… Maldita la gracia que me hacen estos comentarios, cuando sé que lo único que voy a heredar van a ser deudas y más deudas. Pero es que encima, la casa está lejos de la ciudad en la que yo trabajo, con lo cual tendría que cambiar de trabajo o alquilarla o venderla. Ninguna de las dos cosas me apetece, porque es la casa en la que yo me he criado, mi casa familiar, si alguna vez tengo hijos me gustaría que la conocieran y tuvieran la oportunidad de pasar tiempo en ella. Veo que me voy a encontrar en la situación de tener una casa en propiedad hipotecada, con casi 60 años y yo viviendo en otra ciudad compartiendo piso…digo si alguna vez tengo hijos jajaja ¿cómo voy a tenerlos en estas condiciones? Me parto.
En fin, que ese es mi futuro, esperar a que mis padres pasen a mejor vida para conseguir una casa que ni si quiera será mía del todo…qué vida más triste.
