Me gustaría sobre todo poder leer a abuelas, pues hace tiempo que me pregunto si el sentimiento por los nietos es tan fuerte que eclipsa el sentimiento por los hijos y así encontrar una explicación a todo esto. Intentaré ser breve pero la historia tiene lo suyo…
Todo empezó cuando me quedé embarazada y mi madre empezó a hacer planes, a decirme qué hacer y qué no y en general a infantilizarme. Esto lo viví así porque cuando le explicaba que yo tenía otra idea, me decía que eso no, que la suya era mejor y que con el tiempo lo vería, que tenía que hacerle caso. Ejemplo: ella estaría en el parto. Yo quería la menos gente posible en ese momento y prefería que estuviera el padre de mi bebé para ver nacer a su hijo. Ella me decía que los hombres al final se rajaban en esos momentos. Bueno, por protocolo COVI D y porque vivimos en diferentes ciudades, finalmente entró mi pareja. Muchas semanas después todavía me preguntaba riéndose que si él había aguantado hasta el final sin desmayarse (sí, lo hizo).
Mi bebé ingresó a los pocos días por ictericia y yo estaba muy preocupada. Ella no paraba de decirme que me había dado una depresión postparto y que dejara de preocuparme. Por unos días pensé en si tendría razón, luego me di cuenta de que era normal que estuviese preocupada, como cualquier mamá con su bebé en el hospital. Llegó el día de conocer al bebé y la verdad, me costaba dejar que otros lo cogieran. Tenía que hacer pipí así que me dije que era el momento. Se lo ofrecí a mi madre y fui al baño. Escuché cómo el bebé protestaba y ella decía «no, enfadarse no vale, no se llora».
Al salir los encontré en la cama. Mi madre me dijo que se había tumbado y se lo había puesto sobre el pecho y por eso había protestado. Sinceramente esto me reventó. Me pareció una falta de respeto y un gesto demasiado íntimo. Teníamos problemas con la lactancia, ella lo sabía y se lo puso en el pecho (aunque no le dio la teta). Además el bebé mostró que estaba incómodo y ella intentó callarlo en lugar de cambiar de postura para que se sintiera más cómodo con una persona que al fin y al cabo acababa de conocer. No le dije nada y traté de relajarme pero esto se repitió varias veces y finalmente le pedí que no se fuera a su habitación con el bebé a solas. Sé que puede ser difícil de entender, antes de ser madre nunca me hubiese imaginado sentirme así pero me ponía muy nerviosa que siempre intentase alejarse con mi hijo.

Pasan dos años y nada mejora. Trato de entender cómo se sentirá al no poder ser una de esas abuelas que recogen a sus nietos de la guardería y se van al parque. Intento darles espacio para que se relacionen pero sigo sintiéndome muy ansiosa e intento explicarle que hay algunas cosas que son importantes para nosotros como familia, por ejemplo no me gusta que intente asustarlo. Hace poco me cansé de perseguir al niño para vestirlo y salí de la habitación. Entonces le oí decirle que yo estaba muy enfadada con él y que si no me hacía caso, iba a pegarle. Le expliqué que en nuestra casa nadie pega a nadie y que piense un poco antes de hablar. Otra vez intentó quitarle hierro al asunto diciendo que el niño aún no se entera de nada. Otro día, habiéndole explicado muchas veces sobre baby led weaning, voy a por agua y al volver está dándole de comer con la cuchara. Entonces dijo que fue sin querer, solo quería ver qué hacía.
Son solo algunos ejemplos y en sí no son graves pero me pregunto por qué siempre la pillo haciendo lo contrario de lo que habíamos hablado y sí, me da mucha desconfianza. Sé que quiere a su nieto y es su manera de interactuar con él pero hay ciertas cosas que no quiero para mi hijo. Aunque intento hablar con ella, solo se ríe y dice que sí pero después siempre le pillo pasando de mí. En este punto es donde me pregunto si le da igual lo que yo sienta, con tal de poder hacer lo que quiera con su nieto. Que no se lo estoy negando, solo quiero educarlo como su padre y yo hemos decidido.
Todo esto me pone triste porque yo antes podía hablar de todo con ella y pensaba que era mi «mejor amiga» pero de repente parece que esté por encima de mí y tenga derechos sobre una criatura que he gestado y parido yo y que crío junto a mi marido. Siempre había oído cosas así de las suegras pero que mi propia madre pase de mí, me duele mucho. Al margen de que nunca sé qué será lo próximo que hará con mi hijo, siento que no puedo hablar con ella de nada porque no se toma en serio nada de lo que digo ni de lo que siento. No me veo rompiendo la relación, no sería capaz pero estoy en el punto de pasarme los días antes y después de sus visitas llorando.
¿Se quiere más a los nietos que a los hijos? ¿Todo vale por ellos?