¿Quién me iba decir a mí, que iba a terminar pensando así? Pero lo cierto es que después de creer toda mi vida, que mi objetivo sería ser madre antes de los 40, ahora que tengo 38 ocho he llegado a la conclusión de que no quiero tener hijos. No sé si alguien más le habrá pasado, pero soy la última de mi grupo de amigas en ser madre y la verdad es que las ganas se me han ido quitando a medida que he ido viendo sus experiencias.
Una de nuestras amigas tuvo un niño con problemas y desde que nació ha sido un calvario salir adelante aunque lo ha conseguido porque es un campeón, pero con secuelas. Sé que es cuestión de mala suerte y que no tendría porque pasarme a mí pero me ha hecho darle vueltas a la cabeza e imaginarme qué pasaría si me hubiera tocado a mí.
Yo no tengo pareja, mi planteamiento era ser madre soltera, pero veo como el resto de mis amigas viven agotadas, desquiciadas y sin ganas de nada y eso que cuentan con la ayuda de sus maridos en mayor o menor grado de implicación.
Pongo todo en una balanza y no sé si ser madre me compensaría, ¿de verdad es una experiencia tan maravillosa desde vuestro punto de vista? Porque cuando yo las veo a ellas no me lo parece, aunque insisten en que es lo mejor que han hecho nunca.
