Hola a tod@s, es la primera vez que escribo aquí, me encanta este lugar, entro y leo a menudo los foros y los artículos que me interesan. En este caso, escribo para desahogarme (contaros un rollazo en realidad) y que me contéis vuestra opinión, ya que la de mis amigos me las sé de memoria.
Es la típica historia donde chica conoce a chico a través de unos amigos en común. Después de varios encuentros con amigos, quedamos solos. Era la primera vez que iba sola con un muchacho al que en realidad no conocía casi de nada, aunque al ser amigo de mis amigos era de confianza para mi. Sería una noche normal para cualquiera pero ese día para mí no fue así. No hicimos gran cosa, cenar, beber unas cervezas, unos besos… pero solo con la compañía me sentía en las nubes. Desde ese día hasta dos meses en adelante, quedábamos casi todos los días aunque solo fuera para vernos un rato. Guardo los mejores recuerdos de mi vida amorosa con ese chico, era atento conmigo, tenía muchos detalles (no materiales, esos no me importan), su humor se complementaba con el mío, era simpático y bueno con todo el mundo, sin maldad y además no nos aburríamos en ningún momento. Haaaaaasta que me tuve que ir de esa ciudad en la que estaba estudiando, porque era verano, pero también porque al año siguiente empezaba la carrera de mis sueños en otra ciudad.
Nos vimos ese verano varias veces, pero porque yo me movía e iba a verle. Él estaba trabajando y no tenía oportunidad de venir a mi pueblo. En ese momento ni me importaba, solo pensaba que lo echaba de menos y mis ganas de estar con él. Seguía teniendo detalles conmigo en la lejanía. En esas visitas, conocí a sus padres, a su hermano, las sobrinas, sus amigos… casi a toda la familia. Y poco a poco, mi mente se iba formando unas ilusiones que pronto se esfumarían.
En una de las veces que lo visité, utilicé su móvil porque el mio no tenía batería, para hablarle a una amiga. Y por sorpresa, me encontré que él tonteaba con varias chicas. En ese momento se me cortó el cuerpo y no sabía que hacer. No era la única para él. Deseaba tanto no haber cogido el móvil y vivir en la ignorancia… Pero el destino o más bien mi curiosidad me llevó hasta esas conversaciones. (Tengo claro que el hecho de mirar conversaciones ajenas está mal, pero no pude aguantarme… ahí los celos se apoderaron de mí). Yo creía ser una chica que no era celosa, pero en ese momento todo cambió. Me volví súper insegura en ese tema, él era unos años mayor que yo, siempre había estado con chicas mayores y yo solo era una «cría» sin experiencia… Todos estos pensamientos recorrían mi cabeza. Y luego serían los que me separarían de él.
Después de hablar este tema con él, me dijo que solo eran amigas y que solo tenía algo más conmigo, que no le servía de nada engañarme. Él lo había pasado mal antes de estar conmigo y decía que no iba a permitir que yo pasara por algo así. Me hice la loca y lo dejé estar. Prefería pasar el mayor tiempo disfrutando de su compañía que estar sin él. Y aquí ya se puede ver hasta que nivel estaba enganchada. Lo idealicé, no veía ningún fallo en él, todo era perfecto para mí, lo que siempre había querido, con tantos gustos en común, y los que eran diferentes, me encantaban también. Ahora, veo que no era una relación realmente sana para mí, porque lo antepuse a mi amor propio.
Los meses siguientes, seguimos estando en contacto, viéndonos, cuando me fui a mi nueva ciudad me vino a visitar algunas veces, todo genial. Pero poco a poco la distancia hizo mella. Yo no veía el mismo interés y mi inseguridad no podía evitar pensar que él no iba a perder el tiempo con alguien como yo y menos estando lejos (aunque solo estábamos a 1 hora en coche). Y así fue, después de unos meses más de encontrarnos, unos días distantes, como amigos, otros días como novios, como follamigos, según la ocasión, se acabó. De la manera más fría posible, después de pasar una noche en su casa nos peleamos porque le hablé de mis inseguridades cosa que él ya había notado. Dormimos en la misma cama pero cada uno en una punta. Por la mañana, me llevó al piso de una amiga y adiós.
Un tiempo después, le hablé un día por Whastapp para preguntar como le iba pero, dolida, le eché en cara que no hubiese preguntado por mí en todo ese tiempo. (Mal por mi parte, pero en ese momento era lo que me apetecía hacer, soy de impulsos y este fue uno de ellos). Una vez más, lo alejé de mí y me contestó despidiéndose. Borré su número para dejar de incordiarlo y también para poder seguir viviendo mi vida sin su presencia, porque solo verle entre mis contactos me hacía recordarlo todo.
Pues después de pasar un tiempo fatal, intentando olvidar todo, creía que lo había logrado. He conocido y estado con más chicos y he disfrutado mucho (aunque en el fondo ninguno ha sido tan especial como él). También he imaginado como sería él ahora, como sería nuestro encuentro si alguna vez coincidíamos por casualidad. Y parecía que lo tenía controlado, solo me interesaba por su bienestar, que fuese feliz, desde un punto de vista de amistad. O eso creía.
Ahora después de dos años, ha vuelto a aparecer. Me ha hablado en dos ocasiones este año, conversaciones muy parecidas donde me dice que está cerca de mí y que vaya a visitarle. No puedo evitar que me de casi un amago de infarto cada vez que veo su nombre en mi teléfono (porque sí, volví a guardar su número). Las veces que me ha hablado, me ha venido mal ir a donde él me decía por lo tanto aún no nos hemos visto. (Él sabe perfectamente donde estoy y tiene más facilidades que yo para visitarme…). Pero bueno, después de esa adrenalina, alegría y demás, me deja con la palabra en la boca (en el teclado) y deja de contestarme. Aunque delante de mis amigas esto lo tengo superado y ya paso de sus idas y venidas… no es totalmente así. Me encantaría poder verlo y saber que es de él, a que se está dedicando en estos momentos, como está. Quiero pensar que es el cariño que siempre le voy a tener a este chico, pero en realidad se unen con las esperanzas e ilusiones que me monto cada vez que veo su nombre.(Siempre seré una soñadora, prefiero vivir las cosas con la máxima ilusión antes que aguantarme mis sentimientos). Y así me doy cuenta de que no lo he olvidado, aunque ímpetu le pongo. Me encantaría poder vivir sin esperar nada de él. Se que él no quiere hacerme daño, pero cada vez que vuelvo a saber de él y su poco interés hacia mí, no puedo evitar derrumbarme de nuevo.
Si quien está leyendo esto, ha pasado por lo mismo o conoce a alguien que haya vivido algo por el estilo, me gustaría saber que hicisteis para poder seguir adelante. Sin tenerlo siempre en mi mente. Porque aunque soy fuerte, a veces estos sentimientos me vuelven loca.
Muchísimas gracias por leer este testamento y espero vuestras opiniones!! <3