Vengo a contaros algo que me ha parecido completamente exagerado y fuera de lugar, y que me da que pensar en qué mundo nos estamos convirtiendo y hasta dónde vamos a llegar con esta doble vara de medir que cada vez se nota más en la sociedad.
El mundo se está volviendo cada vez más hipócrita, y eso es una realidad. Lo que para algunos se castiga, para otros se aplaude, y vaya, no pretendo que esto se cambie porque me parece imposible, pero lo que lleva ocurriendo ya desde la educación infantil me parece para hacérnoslo mirar, ya que ellos son el futuro.
Al parecer, mi hija de cuatro años dijo a una compañera la palabra “chocho” en clase, y esa niña cogió y se lo dijo a la profesora, lo que provocó que, una vez que fui a buscar al comedor a mi hija, la señorita me dijera que mi hija había dicho tal palabrita a la otra niña, que había ido a chivarse.
Sinceramente, me quedé impactada, pero no por la niña, sino por la profesora, porque viniera a decirme semejante estupidez. Yo a mi hija, en casa, para referirme a sus partes íntimas no les voy a decir vulva o vagina; le digo palabras más coloquiales como “chocho”, por ejemplo. Se lo solté tal cual y la maestra puso el grito en el cielo.
No sé a dónde vamos a llegar, y más aún que una profesora relativamente joven venga a hacerme sentir mal porque yo le diga estas palabras en mi casa a mi hija. Pero vamos a ver, señora, ¿usted en qué mundo vive? ¿Qué pasa? ¿Que no tiene chocho?.
Me he encargado de advertir a mi hija que tenga cuidado con las palabras que utiliza y, sobre todo, con quién la escucha, porque hay muchísimo chivato.
Pero vamos, tampoco es que me sorprenda la vara de medir que hay en la sociedad, preocupándonos por estupideces como esta.
Escribo esto a modo de desahogo y para ver si hay más personas que piensan como yo o si me estoy quedando atrás. Gracias por dedicar un ratito a leerme.
