Desde que me mudé a Canarias, todo el día recibo visitas de algún familiar o amigo que le apetece visitar las islas. Entiendo que todo esto es la novedad, porque apenas llevo aquí un año y medio, pero es agotador recibir visitas a cada rato, tener que estar haciendo de guía y gastar dinero en cosas que yo no gastaría, porque ya lo he visto.
Pero lo peor es el caso de mi mejor amiga, que se viene con su marido y sus tres hijos a mi casa unas tres veces al año. Como solo tengo tres habitaciones nos tenemos que apañar como podemos usando también el salón para vivir, porque nosotros ya somos tres.
La quiero con locura y me alegro muchísimo de que venga a verme, pero el otro día mi marido me hizo una reflexión y tiene toda la razón, cada vez que vienen nos gastamos un dineral porque no es lo mismo comprar para tres, que para ocho. Ellos hacen alguna que otra compra, pero nosotros siempre tenemos todo ya preparado para cuando llegan y como nunca basta tenemos que ir más de una vez al supermercado para reponer.
Cuando salimos a comer fuera, a veces pagan ellos y a veces nosotros, pero claro, ellos son cinco y nosotros tres, por lo que también perdemos en ese reparto. Y lo que más le cabrea a mi marido, con toda la razón, es que parece que vienen en un hotel donde se lo dan todo hecho. Nos pasamos el día limpiando platos, vasos y cubiertos porque tenemos el lavavajillas roto. Al final ellos disfrutan de unas vacaciones, pero nosotros que también nos hemos cogido libre en el trabajo, terminamos agotados y peor que antes de empezar las vacaciones y no tenemos ningún día de descanso al año porque siempre hay visita cuando nos cogemos libre.
No sé cómo tener una conversación con toda mi gente para explicarles que no es que no les queramos, pero que necesitamos desconectar un poco de las visitas porque es un abuso.
