Voy a ser tía. Y estoy súper emocionada. Mi hermana va a ser madre. Mi hija va a tener una primita. Y yo voy a tener una sobrinita. La voy a consentir y querer tanto…
Bueno, si mi hermana me deja.
Desde que está preñada se le ha girado la cabeza y el carácter. Está llevando un embarazo, digamos, alternativo. Todo muy naturista y muy zen. Mi madre está un poco escandalizada. Mi padre dice que se ha vuelto una hippie. A ver, yo siempre les digo que respeten sus decisiones, que es su cuerpo y su hija. Pero es que el otro día nos hizo llegar el catálogo de normas que quiere que cumplamos cuando la bebé nazca. Y estoy empezando a pensar que mi hermana ha sido abducida.
Preguntar antes de ir a verles. ¿Perdona? Pero si estaremos tan emocionados cuando nazca la bebé que estaremos impacientes por ir a ver a la madre y a la niña. Somos su familia. Debería entender nuestra ilusión. Y lo digo desde la experiencia. Yo era feliz recibiendo la visita de mis seres queridos cuando fui madre. Me sentí reconfortada con ellos. Esta primera norma casi hace llorar a mi madre, que cuando yo parí estuvo montando guardia en el hall del hospital para ser la primera en conocer a su nieta y comprobar que su hija estuviese bien.
No ir a visitarles si estamos enfermos, para no contagiar a la bebé. Uno, no somos leprosos. Y dos, tenemos dos dedos de frente. Claro que no iríamos si no estamos bien de salud. ¿Qué opinión tiene mi hermana de nosotros? ¿Cómo es que ha cambiado tanto?
Higiene estricta. Otra vez, ¿perdona? ¿Desde cuándo mi hermana considera que somos unos guarros?
No dar besos a la bebé. ¿Pero qué tiene de malo dar un beso? Que no la vamos a babosear, por el amor de Dios. Un besito con cuidadito, para no molestarla y darle la bienvenida a la familia. ¿Cómo puede ser tan fría respecto a eso?
Visitas cortas (cuando nos permita visitarles, claro). No te fastidia, ni que fuéramos a acampar en la habitación y pasar las horas. ¿En serio cree que somos tan irrespetuosos?
Pedir permiso para coger a la niña en brazos. Mira, ya solo le hace falta darnos cita telefónica y poner un “su turno” en la habitación.
No usar perfume. Esta norma me duele personalmente, porque sé que va dirigida a mí. Me encanta usar perfume. Es como mi marca personal. Tengo una buena colección. Siempre me dicen que huelo muy bien. Pero, por lo visto, a ella ahora le molesta que yo sea… yo.
No dar ayuda si no nos la piden. Pues desde la experiencia os digo que hay muchas veces que no sabes que necesitas ayuda hasta que te la dan.
Respetar las decisiones de los padres. En serio, ¿qué clase de familia cree que tiene mi hermana? ¿Ya se le ha olvidado cómo somos? Por supuesto que no somos la familia perfecta, pero nos queremos y respetamos. ¿De verdad nos tiene que decir esto?
Es que, a ver, si fuera el primer recién nacido de la familia, podría entender que no sabe cómo vamos a reaccionar. ¿Pero tan mal cree que lo hicimos con mi hija? No nos pasó nada, nos ayudaron un montón. Me sentí muy feliz de poder contar con todos ellos tal y como son, con todo lo que me ofrecieron: compañía, amor, ayuda, regalos. Y mi hermana era una de ellos. No fue diferente del resto.
¿Qué le pasa ahora? Solo espero que con el tiempo vea que su familia no somos el enemigo a abatir. Que solo queremos quererles.
