En casa, no.
Cuando nacieron mis sobrinos, mis padres, mi hermano y yo, alquilamos un apartamento, teniendo mi hermana un chalet muy grande.
Y tampoco estábamos allí todo el día dando la matraca con el bebé: fuimos a ayudar a mi hermana. Mi padre y mi hermano a ocuparse del jardín, hacer compras y limpiar. Y mi madre y yo a cocinar para dejarles un montón de comida hecha.
Las visitas sentadas en el sofá, sólo un ratito.