Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Por cuestiones de trabajo, hace una década me fui a vivir a unos 500 km de mi pueblo natal. A los dos años de estar instalada en la nueva ciudad, conocí a mi actual pareja, llevamos juntos casi ocho años. Mi familia siempre ha sido muy apegada, mis padres siempre han querido que vuelva al pueblo, pero ahí no tengo ninguna oportunidad laboral, además de que mi vida ya está en la ciudad. Mi hermano nunca ha salido del pueblo, trabaja en la empresa familiar y vive muy cerca de ellos. Por ello, siempre me echan en cara que nosotros casi no nos vemos, y como acabo sintiéndome mal, cada vez que tengo vacaciones, puentes o festivos, vuelvo a mi casa familiar para estar con ellos.
Este año mi pareja ya me ha dicho que deberíamos hacer algo juntos y solos, algo diferente, que le gustaría hacer un viaje largo en vacaciones. Sí que hacemos alguna escapada de fin de semana, pero es cierto que cada vez que tengo vacaciones de muchos días acabo yendo la mayoría al pueblo, por lo que nunca nos hemos ido de viaje una semana juntos. Le he comentado a mi madre que seguramente estas vacaciones no iremos al pueblo o si vamos será solo un par de días, y se ha enfadado. Ha empezado a decir que soy una mala hija, que mira mi hermano, que siempre está ahí con ellos, que si no fuera por él se sentirían muy solos. Me ha afectado bastante, ya que hago lo que puedo yendo cada vez que tengo libre, pero es cierto que vivo lejos y no puedo estar con ellos lo que quisiera.
Después de pensarlo, le he comentado a mi pareja que podríamos reducir nuestro viaje unos días y que así podríamos ir algunos más al pueblo. Sé que la idea no le ha gustado, aunque me ha dicho que si yo me voy a sentir más cómoda de esa forma, ningún problema. La verdad es que no sé qué hacer, a mí me hace ilusión hacer ese viaje con mi pareja, y si cada vez que tengo días libres los tengo que pasar en el pueblo, no puedo viajar, no puedo ver otros lugares, no puedo ir ni hacer lo que me haría ilusión.
Además, siento que mi pareja se va a cansar y decidirá viajar con algún amigo, y estará en todo su derecho. No sé qué hacer, ni sé qué es lo mejor, me siento atrapada entre lo que creo que debo hacer y lo que quiero. Es cierto que mi hermano está con ellos todo el año y eso me da tranquilidad, pero también me hace sentir culpable por no estar yo igual para ellos. También creo que deberían entender que yo vivo lejos, que es ley de vida, y que no pueden exigirme que esté cada vez que tenga un día libre como si en mi vida no pudiese hacer otra cosa.
Así que ahora mismo estoy dudando entre ceder y recortar días de nuestro viaje, el cual ya no podrá ser igual, o decirles que lo siento mucho, pero que este año no voy a cambiar mis planes y voy a ir al pueblo solo un par de días tal y como lo habíamos decidido mi pareja y yo.
Es muy difícil vivir lejos de la familia porque sigues teniendo obligaciones con ellos y ves que luego al tener un puente no puedes ni descansar, ni pensar en hacer otra cosa, y es una carga emocional que no sé si me compensa.
Al final, ellos querrían que buscase otro trabajo en una ciudad más cercana pero yo ya no estoy sola, llevo años con mi pareja que tiene un buen empleo en la ciudad en la que vivimos, al que no va a renunciar. Así pues, tendré que encontrar el equilibrio entre ir al pueblo y vivir mi vida, y aceptar que se enfaden o se decepcionen sin hacer nada para evitarlo.
