Cuando era más joven, tenía todo planificado en mi mente, trabajar duro hasta los 35, buscar pareja y ser madre antes de los 40. Quería que cuando llegara el momento de la maternidad, yo tuviera un buen puesto de trabajo, una casa comprada con hipoteca, como todo el mundo, y un buen porvenir.
Me maté a trabajar en una empresa que quebró hace ocho años, así que con 32 años me vi teniendo que empezar de nuevo todo mi plan. Desde entonces he ido dando bandazos porque no encontré ingún empleo en el que viese que podría aspirar a más y conseguir un buen puesto.
Ahora llevo tres años en una empresa donde creo que sí podré alcanzar a la larga un sueldo importante, pero estoy apunto de cumplir los 40, no he tenido tiempo para el amor y si me planteo en madre soltera, arruinaría mi proyección profesional.
Vivo de alquiler, porque cuando estaba en la empresa en la que me maté trabajando, esperaba tener ahorrado todo lo necesario para comprar, y cuando por fin lo tenía, ya no tenía un empleo estable para que me financiaran.
Llegados a este punto, no sé si renunciar a ser madre o lanzarme a por una In Vitro de un donante. Puedo pagarlo, pero me preocupa cómo serán nuestras vidas, ya que mi sueldo no es para tirar cohetes y afrontar la maternidad, sin un buen cargo y sin pareja, me asusta, pero renunciar a mi sueño de ser madre, me destroza.
