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Estoy enganchada a Verdeliss

Era una calurosa tarde de verano y yo estaba en mi casa más aburrida que Paquirrín en clase de trigonometría. Vi pasar por el timeline de mi cuenta de twitter un par de comentarios sobre una tal Verdeliss, y como soy una mujer curiosa, enseguida quise saber de qué se estaba hablando allí.

Resultó que Verderliss era una youtuber. Qué bajona, con la poca gracia que me hacen a mí los youtubers, así en general. Pero enseguida descubrí que esta mujer no era como los demás. No hablaba a cámara como si le fuese a dar un ataque al corazón, no intentaba ser graciosa y se le notaba que tenía la ESO. Me quedé a ver un vídeo entero.

¡Vaya, esto sí que no me lo esperaba yo! Resulta que Verdeliss es una señora de Pamplona que tiene un montón de hijos y simplemente te cuenta su vida como madre… ¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!! ¿Pero quién va a querer ver esto? ¡Menudo coñazo! Mi primera reacción fue reírme a tope de lo que acababa de ver: un vídeo de una familia un tanto extraña, con una madre preciosa y un padre bastante feo, de esto que te da qué pensar “¿cómo habrán terminado casados estos dos?” y unos hijos que no tenían nada de especial, más allá de ser unos niños de diferentes edades.

verdeliss

Esa misma tarde vi otro vídeo, por no quedarme solo con las primeras impresiones y conocer un poquito más antes de tener una opinión con la que entrar a la discusión en twitter. En ese vídeo nuestra amiga Verdeliss se hacía una prueba de embarazo y contaría “en directo” si estaba o no embarazada. ¡Sí que lo estaba! Pero… ¡espera un momento! Según he podido contar antes, esta señora ya tenía CUATRO niños… ¿y ahora volvía a estar embarazada? ¿Qué coño está pasando aquí?

Ya os dije que yo soy una chica curiosa, y una familia tan diferente a mí fue capaz de despertar todas mis atenciones, así que seguí acudiendo semanalmente a este canal de youtube para poder estar al corriente de las nuevas aventuras de Verdeliss y poder juzgarla desde el sofá de mi casa. (Está loca, dónde va con tanto niño, pero por qué no trabaja, ¡¡¡pero que resulta que está esperando mellizas, que se van a juntar seis niños en esa casa!!!).

Lo que empezó como un seguimiento por el puro morbo y critiqueo poco a poco se fue convirtiendo en una pasión casi sin que yo me diera cuenta. Aquella familia se mostraba al mundo, sobre todo, feliz. Y tanta felicidad me había ido enganchado. Pero no es que me enganchase por las cosas tan guays que hacían para ser felices (repito que viven una vida de lo más normal, dentro de lo que cabe, o sea, van de compras, van al burguer, van al parque…) es que la felicidad de esta familia se me estaba contagiando a mí. Ver habitualmente a esos niños tan puramente buenos y tan inocentemente divertidos me divertía a mí también, había comenzado a conocerlos más profundamente y ahora comenzaba a apreciarlos y a reírme con ellos. ¡Yo, una Perra de Satán, una mujer completamente segura de que jamás sería madre ni por todo el oro del mundo, una mujer cuya única opinión de los menos de quince años suele ser “qué coñazo, que se aparten de mí que prefiero no verlos”! Yo, esta que aquí escribe, le había cogido cariño a la familia de Verdeliss.

verdeliss hijos

El día que se publicó el vídeo del parto de las mellizas de Verdeliss fue todo un acontecimiento, también para mí. En cuanto me enteré de que el vídeo ya estaba en Youtube dejé todo lo que estaba haciendo y corrí a mi portátil en busca de mi pequeña dosis de felicidad, porque estaba claro que un vídeo sobre un parto me iba a contagiar de mucha alegría, mucha paz y mucha satisfacción. Tengo que reconocer que hasta se me cayó una lagrimita. Qué queréis, soy humana.

Y es que, después de más de seis meses siguiendo a esta mamá de Pamplona, lo único que tengo claro es que la Estefi, nombre real de Verdeliss, de tonta no tiene un pelo. Puede que todo comenzase como el diario de una madre que quería compartir con otras mujeres los problemas de la maternidad, pero hoy por hoy nos está ofreciendo un producto bien pensado, bien planteado y bien trabajado, orientado a provocar en muchas personas (pero muchas, que este canal tiene más de 450.000 suscriptores) el mismo efecto que ha conseguido en mí: que nos enganchemos a algo que ni siquiera iba destinado a nosotros. Reality puro, mejor que el de Alaska y Mario. Y aunque haya personas a las que le joda que una madre esté “vendiendo” su vida privada y las de los hijos para conseguir unos buenos dineros, pues oye, eso es cosa suya, no nuestra. Yo solo puedo hablar por mí, y lo único que puedo decir es que un día me senté delante del ordenador dispuesta a reírme de una mujer y hoy por hoy no puedo vivir sin ella. 

 

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