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Pon un vikingo en tu vida

Que los vikingos están de moda se sabe. Las series nos han hecho enamorarnos de ellos. Y que ahora muchas chicas pierden la cabeza por los looks de chicos que parezcan vikingos, pues también. Pero no es oro todo lo que reluce. Siento arruinaros la ilusión pero con esta moda se están procreando una cantidad de vikingos falsos, que ya hay más que bolsos de Louis Vuitton del modelo Neverfull, que ya es decir.

Porque los tíos se creen que con dejarse el pelo largo y una barba rubita, y poner cara de malos ya lo tienen todo hecho. O irse al gym y ponerse un poco fuertes pues ya nos creemos que son Jason Momoa o Travis Fimmel en la serie. Y ¡NO!. ¡ERROR!

Ser un auténtico vikingo es una actitud, una forma de ser y de comportarse. Han llegado para sustituir al macho empotrador y para quedarse, y eso queridas se lleva dentro no se hace. No es un disfraz que te pones y ya eres el rey de Escandinavia, porque aunque vayan con la pinta, luego puede resultar que en vez de ser Khal Drogo son  Bob Esponja.

Así es que como mujer que odia profundamente las imitaciones ya sean de bolsos, zapatos, hombres etc,  que yo cuando el médico me pone en la receta Paracetamol, le digo: “A mi me pone usted Gelocatil, que ya estoy harta de tanta imitación barata y tanta decepción en la vida, hombre ya”

Pues he decidido hacer una lista de cómo reconocer a un vikingo de verdad. Y si no pues huid sin mirar atrás antes de que luego se destiña, encoja o tengáis que ir a salvarlo vosotras de una araña.

Un vikingo nace, no se hace. Da igual si ha nacido en Noruega o en Albacete, el gen Alpha lo lleva innato en su ADN. La naturaleza es injusta y no le da a todos los mismos talentos pero eso ya lo dejo para otro post.

– Que sean extremadamente masculinos  no significa que tengan que ser machistas. Los Vikingos y las vikingas iban a la guerra juntos por lo tanto no son machirulos que te dejan  en casa cosiendo pieles.  No te dejes engañar.

– Un vikingo no es un chico  que se depila las cejas, se arregla la barba en el barbero cada semana  y se hace la toga para que el pelo largo le quede liso.

– Un vikingo nunca puede ser una moderna, se aseará lo necesario, pero no se va a gastar cien pavos en un perfume para él, no se parará a conjuntarse la ropa, a mirarse al espejo o a pasarse la plancha.

– Nunca llevará pantalones pitillo enseñando el tobillo ni llevará camisetas ajustadas o más escote que tú.

– Te empotrará y serás tú la que no puedas esperar a que lo haga.

– Un vikingo es un tío con una resistencia casi inhumana ¿Por qué? porque te va a empotrar como una black&Decker 5, 10, 15, 20, 30, 40 minutos sin parar a un ritmo frenético, hasta que te hayas corrido tantas veces que tengas miedo a morirte de placer. Y ese ritmo desengáñate, no lo aguanta cualquiera. Tiene que ser alguien que entrene a diario, aunque sea levantando piedras, y que te llevará en brazos sin sudar los cien metros lisos aunque tú peses 90 kilazos.

– Y al hilo de esto, con él descubrirás que puedes  estar sin respirar, dejar de tener riego cerebral, poner los ojos en blanco 5 minutos y alcanzar las 300 pulsaciones y no morirte.

– Un vikingo no tiene miedo a nada, es un puñetero kamikaze que igual se tira por un barranco, que de un avión, que ve algo peludo que se mueve  en la montaña y te dice: “Espera que te subo a un árbol y voy a ver si es un oso peligroso”.

– Y por último ser vikingo no es un disfraz, es una actitud de algunos hombres, un forma de ser. Y no hace falta ni que sean rubios, ni lleven el pelo largo, ni se hagan una trenza o se pinten rayas negras en la cara. Así es que no te dejes encandilar por los que van disfrazados,  son publicidad engañosa, querida. Mira más allà, y quizás te sorprendas cuando veas que has conocido a un vikingo y es calvo, por ejemplo. Estad atentas…

 

 

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