Lo sientes ¿verdad? ha sonado el despertador, sigues remoloneando en la cama porque se está muy bien y notas esa sensación, esa que no sabes explicar. Parece un susurro que te avisa: no salgas de la cama, quédate  Y tú piensas Nos ha jodío claro que me quedaba, pero tengo que trabajar y haces el esfuerzo sobrehumano de desembarazarte de tu nórdico e ignorar ese mal presentimiento. Pero no puedes porque pronto te das cuenta de que el mal día ya ha comenzado:

 

  • Para empezar, al salir de la cama el golpe contra la mesilla de noche/pata de la silla/ marco de la puerta, está asegurado. Si el despertador aún no te había despejado, el dolor de tu dedo meñique del pie izquierdo lo ha conseguido.

 

  • Preparas tu café, ese que tanto necesitas. Coges la cucharita para medir, se te cae el suelo, la coges, se te vuelve a caer. Te sale un “joder” de ultratumba, tus cuerdas vocales aún están dormidas y pareces Chuck Norris en un mal día.

 

  • Sigues intentando preparar el café. Das al On y te das cuenta de que aún no has puesto el café.

 

 

  • Por fin has preparado el café. Tienes mal día así que obviamente con tanta ansia de cafeína te olvidas de que está ardiendo y te quemas la lengua y parte de la tráquea. (No menciono que la tostada  se te cae al suelo  por el lado de la mantequilla porque es un clásico)

 

  • Te pones una prenda del revés, da igual cual sea. En mi caso suelen ser las bragas, yo no sé que pasa que desde que dejé de comprarme esas con el lacito por delante como referencia ando perdida. Sí una parte es más estrecha que la otra, se ve…sí, pero tengo mal día.

 

  • Generalmente tardas 5 minutos en maquillarte. Un poco de base, algo de lápiz de ojos y a correr. Pero hoy tu pulso decide jugarte una mala pasada y acabas pareciéndote a un oso panda. En estas ocasiones, es mejor que lo dejes. Lávate la cara y sal corriendo, una retirada a tiempo es una gran victoria. Además tu madre decía que estabas más guapa sin maquillar y recuerda que tu madre SIEMPRE tiene razón, así que mejor ir a trabajar con la cara lavada.

 

Más guapa y sin traumas de por medio

 

  • En  ocasiones estos malos y odiosos días coinciden con los días más lluviosos del año, así que pisarás todas las baldosas sueltas de la ciudad y los coches te salpicarán con ese charco que no has visto. ¿Resultado? Acabarás cabreada y empapada a partes iguales.

 

 

  • Otra señal inequívoca de que tienes mal día es que se te borrará ese documento que has estado una hora redactando y que resulta que no habías guardado porque con tanto acabo esta línea y lo guardo te olvidaste de hacerlo.

 

cry

 

  • Se te atasca el papel en la fotocopiadora, en la impresora, en el archivador…todo se atasca, hasta tu cerebro al ver la hora que es y no has avanzado nada porque la tecnología te odia.

 

scream

 

  • Pierdes el metro, bus, el coche no te arranca, el patinete se te tuerce hacia un lado llevándote directa a los coches, la bicicleta tiene los frenos flojos, la puerta del tiempo se atasca (un saludo a todos los ministéricos)…da igual en qué te muevas, algo va a fallar y lo sabes.

 

  • Te encuentras con el pesado de turno, ese que siempre logras evitar menos hoy porque el karma lo ha querido así.

 

frust

 

  • Una vez en casa, te relajas ¡ERROR! Te das cuenta de que no tienes nada en la nevera y solo te queda llamar  para que te traigan la cena. Otro día hubieras bajado al supermercado, pero hoy ni loca vuelves a pisar la calle. Llamas y…por supuesto el repartidor se pierde, pasa de largo y tu pedido se retrasa.

 

lloro

Yo cuando veo pasar de largo al repartidor con mi cena

 

¿Conclusión? Si no puedes quedarte en casa, opta por las opciones más sencillas: no te pongas falda porque se te pillará con la media y pasearás medio culo por la calle, no te vistas de blanco porque te mancharás, huye de burocracias y de los bancos… en definitiva, deja para mañana lo que hoy puede salir mal.