Beli, aquí todas son superheroínas que ni parpadean.
Yo soy una madre aún más terrible que tú: mi hijo de 4 años, al que no pierdo de vista ni cagando, hoy ha tirado un bote de cristal en un supermercado en un segundo (literal) en el que me he girado para coger el número. Quería llevar él la cestita y ha cogido mal la curva. Y, ¿sabes qué han hecho el personal del súper? Nada. Decirle que no pasaba nada, limpiarlo y preocuparse de que no se hubiese cortado. ¿Por dentro se estarían cagando en todo? Puede ser. Pero a él no le han hecho sentir más asustado de lo que ya estaba ni a mí una madre de m por haber sido humana un segundo.
Yo igual no iría a hundirle la vida a la muchacha, quizás tenía un mal día, pero no volvería a comprar porque gritar a un bebé tiene tela.
Un abrazo.