Voy a meterme en un jardín precioso hoy: ¿Los catalanes son unos ratas?
No sé si saldré viva de este foro pero bueno, para algo soy de Bilbao.
Los vascos tenemos fama de tener la mano muy abierta y sinceramente…bastante merecida. Aquí cuando salimos a tomar algo se entiende que todos aportamos, todos invitamos alguna ronda y nadie está haciendo una auditoría financiera por media ración de bravas.
El problema llega cuando te juntas con gente que no funciona así. Porque claro, el vasco paga, el gallego también. Cuidado con los gallegos, que tienen fama de discretos, pero como les pilles en confianza te invitan hasta a la hipoteca. Y claro, cuando nos juntamos unos cuantos que no nos importa soltar los euros… siempre llega el típico espabilado que dice «Bueno… ya pagarán ellos»
Y ahí empieza el desequilibrio económico internacional o intercomunitario.
Yo viví cinco años en Barcelona y conocí a muchísima gente catalana. De Barcelona, de Terrassa, de Lleida, de Sabadell, de Badalona. Altos, bajos, morenos, modernos, indepes, pijos, hippies… de todo. Y os voy a decir una cosa.
Sí que viví situaciones MUY raras con el dinero. MUY raras.
Una de las primeras amigas catalanas que hice y a la que adoro profundamente, nos confirmó todos los estereotipos en tiempo récord.
En el grupo éramos dos valencianas, una gallega, dos vascas y ella (de Tarrasa)
¿Y sabes quién daba problemas SIEMPRE al pagar? ¡Exacto!
Nunca tenía efectivo, o la tarjeta no funcionaba, o no tenía Bizum, o justo se había dejado la cartera, o había Mercurio retrógrado haciendo eclipse con Júpiter, yo qué sé… Siempre pasaba algo, era descarao.
Llegó un punto en el que antes de sentarnos en una terraza le preguntábamos directamente «¿Tienes dinero para pagar lo que vas a pedir?»
—Sí, sí, claro.
¡MENTIRA!
Al final, la solución fue hacer un bote previo, pero es que también tenía problemas para el bote.
Y llegó un momento en el que tuvimos que decirle «Cariño, si no puedes pagar, puedes venir igualmente, pero no puedes consumir y esperar que el resto te invite tres veces por semana»
Porque una cosa es invitar un día y otra financiarte la vida social, que todas pagábamos alquiler y teníamos nuestros gastos.
Y lo peor es que en los viajes que organizábamos, íbamos nerviosas, pero NERVIOSAS nivel preocupadas.
En plan «¿Cuánto nos va a costar esta chica este fin de semana?»
Ahora bien, también debo decir, que poco después conocimos a otro compañero catalán en el trabajo y era completamente normal. Ponía bote, pagaba su parte, invitaba rondas de vez en cuando y jamás montó una justificación militar financiera por un Aquarius.
Entonces, ¿Son verdad los tópicos? Pues mira, a veces sí y a veces no.
Porque en Cataluña habrá agarrados, claro, igual que los hay en el País Vasco, en Galicia, en Indonesia, en Canadá, en Cuenca y hasta en Villaviciosa.
Lo que pasa es que hay personas que entienden la convivencia como compartir… y otras que la entienden como encontrar cuatro pringados que te paguen las cosas.
Y sinceramente, con los años he aprendido una cosa:
El rata es el que intenta escaquearse, pero el verdadero tonto es el que permite constantemente que le tomen por idiota.
