He enviado sin querer.
Por mí parte, desde niña tuve clarísimo que quería un pendiente en la nariz. No era un capricho ni conocía en aquel momento a nadie que lo llevara. Mis padres no me dejaron, claro, y hasta los veinte no me lo hice. Ahora, con 48 sigo llevando mi pendiente en la nariz. Tengo amigas que lo llevaron y se lo han quitado, y te digo lo mismo que con la oreja: es un puntito imperceptible, el agujero se cierra por completo.
La edad no es exactamente un factor determinante para estar seguro con respecto a algo. Puede que se arrepienta, puede que no, pero no va a dejar huella.