¿Sabes que estás tirando tu dinero cada vez que lo inviertes en una obra en esa casa o en comprar algo para la misma?
Esa casa no es tuya ni lo va ser nunca, y tampoco es de tu hijo porque para que tu hijo herede la mitad tendría que morir su padre, y a lo mejor antes de que eso suceda su padre se la vende a su hermano o a quien él quiera y tú hijo no ve ni un céntimo. Es más, cuando esté totalmente arreglada y chula el hermano de tu marido puede querer vender su parte y tú habrías perdido tú dinero en las mejoras.
La cosa va a terminar mal y cuando te vayas te irás con una mano delante y otra detrás después de haber aguantado muchísimo.