Plántate y di que no, no eres la criada de ningún cerdo, tienes derecho a vivir en una casa limpia y agradable.
Hay mil alternativas:
-pagar a alguien para que limpie
-buscar una residencia
-que se vaya tu marido a vivir con él (y ya verás qué prontito se vuelve)
-separaros, y te vas a vivir por tu cuenta y que él se quede con su padre
A tu marido la idea le parece genial porque se imagina con que vas a limpiar tú. Déjale claro que no. Tienes derecho a vivir en una casa sin escupitajos, mocos y uñas, es un adulto, no tienes por qué aguantar nada de eso.