—Mi padre se viene a vivir con nosotros.
—»Contigo», quieres decir.
La respuesta, la única, es esa. Ese hombre no está para vivir solo, está para que le metan en una residencia donde le cuiden y le miren la cabeza, porque bien de ella no está. Y tú no tienes por qué hacerte cargo de semejante problemón. Va a ser pelea continua porque es un tío muy mayor, está acostumbrado a hacer su antojo, y en cuanto le pongáis normas básicas estilo «tirar de la cadena» o «sonarse los mocos», va a ser la discusión. No se lo permitas.