Con 18 años ya eras una adulta. Es totalmente normal que tus padres a cambio de seguir manteniéndote te pidieran a cambio que o trabajaras o estudiaras.
Estoy convencidísima que ni ellos ni tus abuelos tuvieron nunca un año sabático. Hay que ser resiliente y adaptarse a las circunstancias personales de cada una, y saber que esas son las cartas con las que tú juegas tu partida personal, y ya con ellas saber adaptarte.
A modo de curiosidad: hace poco realicé una investigación sobre una persona exitosa en su campo que tuvo que huir de su país de residencia hasta cuatro veces por sendas guerras, y aún así siguió trabajando y creando. Que podría haberse lamentado de su mala suerte, sí, pero sin embargo, siguió siempre hacia delante.
Creo que vives muy bien y que eres incapaz de reconocer la suerte que tienes.