Está claro que los seres vivos son más importantes que los muebles, pero tampoco le quitemos importancia al hecho de que una casa nueva en los tiempos que corren tampoco es plan de que acabe echa mierda en cuatro días.
Yo he tenido mascotas y las he querido con locura, pero tampoco voy a poner como un demonio a alguien por pensar en su casa. La gata tendría que haber tenido más atención, en eso creo que coincidiremos todos. Pero insisto: tampoco nos volvamos Flanders sin pensar en los demás aspectos implicados…