Pasé por lo mismo en mis años de universidad y después seguí arrastrando esas amistades. Ahora mirando atrás, me parece una pérdida de tiempo. Soy feliz sin tener que verlas y sin tener que aguantar sus desprecios. Fue en parte mi culpa por aguantarlas.
A veces es más difícil romper una amistad que una relación amorosa. Búscate a ti misma, sé feliz por quien eres y mándalas a tomar viento.