Te entiendo perfectamente porque tengo ese tipo de jefe y lo último que querría es verle el careto en mi boda. Si fuese al revés y esa persona le hubiese amargado la existencia a mi pareja, tampoco le invitaría. Es el día de los dos y ambos tenemos que sentirnos a gusto. Además es un compromiso, tampoco son tan amigos por lo que comentas.