Estás con alguien que no te respeta. Desde el principio sabes que él echa el viaje a toda la que puede (parto de que no se trata de una relación y abierta, y por todo lo que cuentas, todo es de forma oculta y con mentiras). Y creo que tú no quieres aceptar que no estás exigiendo el respeto que te mereces (no que yo crea que te mereces, sino que tú crees que te mereces). Pero, es muy duro aceptar que dejamos que nos pisoteen, o aceptarnos como una víctima, y por eso prefieres construir un relato en el que tú también te rebelas (da la impresión que lo de acostarse con otros no es tanto porque te apeteciera como por estar en igualdad de condiciones con él).
Y en algo tienes razón, cuando nos tratan mal no sólo somos víctimas. También somos cómplices. Estamos permitiendo que una persona anule la dignidad de otra, en este caso, la nuestra. Suena muy duro, pero creo que la única manera de empoderarnos ante una situación así, es que seamos conscientes de la responsabilidad que tenemos de no consentir que nos traten mal. Así que en tus manos está seguir ahí, y dejar que ese hombre te falte el respeto echándole el viaje a todas las que pueda, sufrir celos, no sentirte jamás especial, sino justo todo lo contrario, dejar que tu autoestima merme y merme por no defender tus valores; o dejarlo, porque para ti una relación en la que la otra persona no te valora, no merece la pena. Si él sigue teniendo estos comportamientos, será responsable de sus actos y del daño que te haga. Pero tú también tendrás parte de responsabilidad por dejar que él lo haga. ¿Suena duro? Sí. Pero más duro sería creer que somos víctimas y no tenemos control sobre lo que nos hacen los demás. Y aún más duro sería que fuera verdad. Si te digo esto no es por hacerte daño ni culpabilizarte. Pero sí me parece importante que veamos que SOMOS RESPONSABLES de que nos traten bien. La única forma de empoderarnos y de conseguir evitar que nos traten mal es hacernos conscientes de que es nuestra responsabilidad.
Debes aceptar has dejado que él haya pisoteado tu dignidad (no hablo desde moralismo, hablo desde lo que TÚ consideras digno o no), que TÚ LO HAS PERMITIDO. Sólo podemos cambiar desde la aceptación de lo que ha ocurrido por muy duro que sea. No nos hace ni mejores ni peores.
La parte buena es que está en tus manos el que te traten bien no consintiendo que nadie te trate mal. Coge esa responsabilidad, porque puede ser difícil cogerla, pero es el camino a encontrar gente que te quiera de verdad (la primera, tú misma).