Qué asco de tío. Imagínate que eres su pareja, y que cuando tengáis un problema se pone a buscar consuelo en otras mujeres. Es un cabrón, de buena pieza te has librado.
Si te vuelve a marear cuando tenga algún problema con su prometida, dale con la puerta en las narices y que vea que él no es tan maravilloso como para esperarle a su antojo.