Habla con tus vecinos, diles que «el pobre perro se tira todo el día ladrando, que lo debe de pasar mal» a lo mejor ellos no lo saben, y puede que poco a poco le vayan acostumbrando o enseñando. Debe ser un poco insoportable trabajar con ruidos, si no, si puedes vete a los coworking o a la oficina. Pero también entiende que para la familia del perro no le haga tampoco gracia que su perro se pase el día ladrando.