Mira, yo también tengo perro y he estado en casas de gente que tiene pelo y cada cual tiene sus normas y sus estándares de limpieza/salubridad. Mi padre por ejemplo permite que el perro suba a los sofás y las camas, en mi casa no se permite. Hay pelos en la cama y a mi, personalmente, no me molesta siempre que no esté en contacto conmigo, quiero decir, si me quedo en casa de mi padre, las perras se suben a la cama pero no en las sábanas sino en el edredón o en su manta, así que no me levanto «rebozada» de pelos.
También tengo en casa de mi madre el caso contrario. A su pareja no le gustan los perros y cada vez que estamos allí unos días (obviamente mi perro va conmigo) no hace mas que mirarlo mal, el animal le tiene pavor porque sabe que no le cae bien, aunque nunca le ha dado una patada ni nada, como no hace mas que gruñir como si el animal fuese él, el perro acojonado.
Yo, sinceramente, no podría estar con una persona que no le gusten los animales. Adoro a mi perro, aunque tenga sus límites impuestos y no le permita de todo, entiendo y respeto tanto al que le permite subir a camas y sofás como a quien no le gustan directamente los animales, pero personalmente, prefiero enfrentarme a lo primero que a lo segundo. Hoy te dice que le da asco y mañana a lo que te despistes le pegará una patada, dejará que se escape o te dirá que el perro o él.