No suelo responder a muchos posts, pero me he sentido identificada contigo y me gustaría contarte mi experiencia.
A principios de año mi pareja y yo también nos fuimos a vivir juntos. Coincidió que él había cambiado de trabajo y, los primeros meses, estuvo agotado mentalmente: Me contestaba a todo super borde, no quería hacer nada y, en general, se le veía asqueado.
Yo realmente pensé que ya no me quería.
Sin embargo, fui paciente: Al final somos humanos y, con tantos cambios, algunos lo llevan mejor y otros peor.
A mi pareja le costó 2 meses situarse. Comprendí que simplemente necesitaba espacio y, aunque le mandé varias veces por su actitud pasota (porque tampoco tenemos que ser tontos: Una cosa es arropar a un ser querido en las malas, y otra muy diferente es que, con la excusa, se pasen de la ralla), finalmente me agradeció el haber estado ahí.
Conclusión:
1. Madrid es una p**a locura y es REAL que tenga que salir 1 hora antes para llegar al curro. En horas puntas, lo que son salidas de 500m se convierten en 20 minutos a paso de tortuga. Por eso no te ralles.
2. Comunicación: Quizá deberías enfocar la conversación desde otro punto de vista. Dile cómo te sientes y qué es lo que él necesita. Buscad soluciones. Ojo, a lo mejor te dice cosas que no quieres oir o, como en mi caso, se abre y te pide que le concedas un tiempo para encontrarse a si mismo (suena muy intensito, pero a todos nos ha pasado alguna vez).
3. Pon límites: Si ves que su actitud continua y continua, vuelves a hablar con él. A mi en lo personal no me gustan los ultimatum, pero si emocionalmente lo necesitas, se lo dices.
Ojalá todo vuelva a ser como antes, mucho ánimo ;)