Hola a todos. Necesito desahogarme y, sobre todo, saber si soy yo la que está viendo las cosas de forma distorsionada o si mi situación tiene sentido.
Os cuento: vivo con mi novio (tenemos 35 y 33 años). Desde el inicio de la relación hemos ido bastante mal económicamente, en gran parte porque al principio vivimos un poco «como dos locos» sin mirar el futuro.
Yo vivo en un piso de alquiler donde, por contrato, solo podía estar yo; el casero era muy estricto con eso. Cuando decidimos que él se viniera a vivir conmigo a los pocos meses de salir, fui muy clara: le dije que legalmente no podía cobrarle nada porque no quería buscarme problemas con el propietario. Mi idea era que, con el tiempo, habláramos con el casero para incluirlo en el contrato. Y así se hizo: actualmente ya está incluido legalmente.
Al principio, como él insistía en pagar la mitad, le propuse una alternativa: abrir una cuenta conjunta o una hucha para que él metiera ahí el dinero del alquiler y tener un colchón para emergencias, viajes o imprevistos. Al final, eso nunca se hizo.
El otro día colapsé. Iba súper agobiada, con el agua al cuello económicamente. A él le cabrea muchísimo hablar de dinero, es un tema tabú, pero yo no podía más. Tuvimos que operar a nuestra perra (ahí se me fue gran parte de mis ahorros) y, además, me estoy sacando el carné de conducir ahora con 33 años (por favor, no me juzguéis).
Intenté hablarlo con él, pero enseguida se agobió y me saltó con el típico: «El dinero no es lo más importante, siempre nos las hemos apañado».
Ahí ya no aguanté más y le recordé la realidad:
«Ya, pero es que el alquiler lo estoy pagando yo sola y las facturas también. Sí, me has ayudado algún mes suelto, pero han sido literalmente tres veces contadas. No puedo llevar todo este peso yo sola».
Su reacción no fue buena. Se cabreó muchísimo y me dijo en un tono muy borde: «¿Y qué quieres, que paguemos el alquiler a medias? Porque si es eso lo que quieres, lo hacemos».
Le respondí con calma que no veía nada de malo en eso, que al fin y al cabo compartimos un techo y vivimos los dos aquí. Y su respuesta me dejó a cuadros:
«Es que eso del 50-50 lo veo para amigos, no para parejas. Para mí, una pareja consiste en que tú pongas lo que puedas y yo pondré lo que pueda».
Me quedé helada. Si él apenas aporta y yo me estoy ahogando con todos los gastos principales, esa filosofía de «cada uno lo que pueda»
la verdad que me parece de locos.
También me parece de locos que hace dos meses tuviéramos que pedir un préstamo porque no llegábamos a fin de mes, total, un martes le pregunto cómo vamos de dinero? dice “150 euros, pero sabes que puedo estar a -300 en la cuenta” y una semana después le digo, ¿qué, aún podemos permitimos el lujo de vivir?” y me contesta: si aún tenemos 350 euros, me quedo analizando… le digo ¿cómo es posible que tengamos más que hace una semana? “aaaay pues no se da igual, ¿no?” “hombre pues no da igual la verdad” ahí ya se cabreó y empezó a acusarme de que le acusaba de que me escondía dinero “no es que piense eso pero me parece curioso que tuviéramos 150 y ahora doscientos euros más” “pues nada mira mira abro el banco” (super indignado el) “ay pues me han pagado 360 de una cosa” “aaaah…. vale” “pero eso importa? importa si hubiera pedido dinero prestado? si me hubiera dejado mi madre dinero?” le dije que pues si ya que somos una relación y me gustaría que nos contásemos todo pero encima al final quedé yo como la mala terrible por preguntar…