Sí, lo digo en serio. Debo de ser como un psicópata de una serie que tiene doble personalidad y engaña a todo el mundo, porque si no no puedo explicarme tal diferencia.
Mientras que con mis amigos siempre soy la tímida, la que ofrece una buena escucha, la que no juzga, la que siempre está, la callada… vamos, la muermo; en el trabajo soy la que cuando falta, se nota.
Soy la extrovertida, la que conoce a toda la empresa, la que integra a los nuevos, la que piden los clientes, la alegre, la que alegra el cotarro, vamos.
Y creo que estoy perdida, porque yo ya no sé quién soy.
Mis amigas piensan que cundo no estoy con ellas (somos bastante adultas), estoy en casa muerta del asco. A veces sí, a veces no.
Mis compañeros saben que soy un culo inquieto. Sufro estando sin hacer nada, mi ritmo es acelerado de por sí como el de esas personas frenéticas que siempre tienen prisa, y que a mí los planes, tal y como circula hoy en día por Instagram, si no hay posibilidad de morir, no voy. Es decir, que me gusta la aventura.
Mis amigas saben sí, que voy al gimnasio. Pero para ellas soy una chica a la que le gusta estar sentada quieta en una silla escuchando sus historias.
Les encanta contarme sus amoríos, cosa de la que a mí también me gusta, ojo, el cotilleo me encanta. Pero no les gusta escuchar las mías, noto cambios de expresión y de conversación.
He llegado a pensar que no tengo gracia, que soy un pan sin sal que no vale para contar sus anécdotas y que igual me hago pesada. Pero después está el lunes, que la gente me pregunta siempre qué hice, por cortesía, por educación, pero fluye la charla.
Ayer una nos plantó porque un señor que se quiere tirar la invitó a una fiesta. A nadie del grupo le importó porque «si es lo que más le apetecía pues que no venga», así que me callé.
En el trabajo digo siempre lo que pienso, y se lo recalco a mis compañeros, que para tener buen rollo debemos expresar lo que sentimos porque si no es cuando vienen los malos entendidos y afecta al ambiente laboral. Las cosas se dicen, que nadie se quede con nada dentro. Y yo, no fui capaz de decirle lo que me pensaba a mi amiga.
¿A alguna le ha pasado algo asi?