Hola chicas. Soy lectora habitual aunque comento más en Facebook que en la web pero os leo muchísimo desde hace años. Y comento en Facebook dando la cara con mi perfil personal.
He leído varias veces a las administradoras comentar que hay personas que entran solo a atacar a las autoras. Yo también he detectado patrones. Se repiten discursos, tonos y hasta formas de puntuar. El caso es que siempre parecen las mismas personas pero nunca firman con el mismo usuario. Eso es lo que más me llama la atención.
Llevo tiempo siguiendo esta web y hay gente que va y viene. Gente que escribe una vez al año y desaparece. Pero también hay muchas a las que ya reconozco por el nick y lo agradezco. Aunque no pongamos cara y esto siga siendo un espacio anónimo, al final sabes más o menos cómo piensa cada una. Yo ya me he montado en mi cabeza una especie de mapa mental de muchas de vosotras y sinceramente me encanta leeros esté o no de acuerdo.
Por eso me pregunto algo. Ya no es por qué hay gente que siente la necesidad constante de comentar en negativo para hacer daño porque eso sé que no me lo van a responder. Es más bien por qué no firman siempre con el mismo nombre. Sigue siendo anónimo. No entiendo qué se gana cambiando de usuario cada vez.
¿Es para sembrar el caos? ¿Para que parezca que hay mucha más gente pensando lo mismo cuando en realidad son tres? Porque si tú estás tan segura de tu opinión, aunque vaya contra la mayoría o contra la lógica general, si en tu cabeza tú eres la única valiente que viene a decir la verdad mientras el resto solo aplaude, lo normal sería estar orgullosa de eso. Firmas como Pepita y siempre como Pepita. Así sabremos que Pepita es directa, incómoda y dice lo que piensa. No estaremos de acuerdo pero sabremos quién es Pepita.
Pero no. Se cambian el usuario constantemente. Y eso a mí me suena a miedo. A cobardía. Porque aquí nadie va a saber quién eres, dónde vives ni qué cara tienes. Y aun así no te atreves a sostener tu opinión con el mismo nombre.
Nada. Hasta aquí mi disertación de hoy. Solo quería soltarlo. Os quiero mucho y de verdad me hacéis la vida más amena. Leeros en el autobús hace que el trayecto se me pase mucho más rápido. Besotes
